La pluma dice lo que el hombre calla...

20 noviembre 2017 - 17:32
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De fachas y paletos

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Koldo Campos SagasetaCasi un siglo ha pasado de la España que reflejara Valle-Inclán en Luces de Bohemia, de aquella sociedad que nos “abría sus puertas en mangas de camisa, la bragueta desabrochada, el chaleco suelto y los quevedos pendientes de un cordón, como dos ojos absurdos bailándole sobre la panza”.

Luces de Bohemia

Casi cien años se han cumplido de aquel “corral donde el sol era y no siempre el único bien”, de aquella España de “espuma de champaña y fuego de virutas, de trenzas en perico, caídas calcetas, blusa, tapabocas y alpargatas, de charcos y tabernas, de borrachos lunáticos y filósofos peripatéticos”; de aquel “círculo infernal en que mascar ortigas, de empeñistas y ministros, de soldados romanos y porteras”; de aquel “apestoso antro de aceite cuya leyenda negra era su propia historia, el dolor de un mal sueño, donde unos se la jugaban de boquilla y otros se hacían cruces en la boca”; de aquella “lóbrega trastienda, desgreñada y macilenta, donde hacían tertulia un gato, un loro, un can… cráneos privilegiados”; de aquel “esperpento de sombras en las sombras de la taberna del Pica-Lagartos, de viejas prostitutas y borrachos, de ladinos, guindillas y fantoches, donde mostraba la monarquía sus encías sin dientes y era marquesa del tango Enriqueta la Pisa-Bien”.

Valle-Inclan

Valle-Inclán ya conocía entonces a un “pueblo miserable que transformaba todos los grandes conceptos en un cuento de beatas costureras, cuya religión era una chochez de viejas que disecaban el gato cuando se les moría, y el cielo una kermés sin obscenidades a donde con permiso del párroco podían asistir las hijas de María”, a esa España que Valle-Inclán describiera con certera elocuencia, en la que “los bizarros coroneles se caían de los caballos hasta en las procesiones”, y en la que “las leyes reposaban en carpetas de badana mugrienta y la autoridad era un pollo chulapón de peinado reluciente que se paseaba y dictaba: ¡Aquí no se protesta! ¡Se la está ganando! ¡Eso no lo tolero! ¡Yo soy la autoridad! ¡Queda usted detenido!...”

Algunos años menos han pasado desde que Antonio Machado, uno de los más grandes poetas españoles, afirmara: “De cada diez españoles , nueve usan la cabeza para embestir”. Casi los mismos años desde que el poeta peruano César Vallejo escribiera en 1937 su poema “España, aparta de mí este cáliz”.

 

antonio-machado Cesar-Vallejo

Andamos ya en el siglo XXI y aquella España de Valle-Inclán que debió ser un mal sueño sigue estando delante pero no como memoria sino como amenaza; el cáliz que lamentara Vallejo continúa ahí, desangrando sueños y esperanzas; y los españoles que denunciara Machado insistiendo en embestir.

(Euskal presoak-euskal herrira).

Koldo Campos Sagaseta, Columna Cronopiando para La Pluma, 12 de marzo de 2017

Juan Carlos (Koldo) Campos Sagaseta de Ilúrdoz es poeta y dramaturgo. Nacido en Iruñea /Pamplona (Euskal Herria/País Vasco) el 14 de abril de 1954, se nacionalizó dominicano en 1981, país en el que vivió durante mucho tiempo, antes de volver al País Vasco en 2005. Laboró como corrector y columnista en el periódico dominicano El Nacional, donde publicaba la columna diaria Cronopiando. Publica actualmente en Gara (www.gara.net) (País Vasco) y en el periódico brasileño www.desacato.info .Colaborador de La Pluma.


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Palabras clave:España / Valle-Inclán / Antonio Machado / César Vallejo / Koldo Campos Sagaseta  

Actualizado ( Miércoles, 15 de Marzo de 2017 21:48 )