La pluma dice lo que el hombre calla...

21 febrero 2018 - 05:45
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Conceptos básicos para comprender la Ecología

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Lilliam Eugenia Gómez Álvarez 1. INTRODUCCIÓN

Enriquecer con elementos simples un tema tan complejo y profundo como es la Ecología, no es fácil, evitando sobre todo caer en el reduccionismo con que en la mayoría de los casos se tratan estos tipos de relaciones tan complejas.

Esperamos que la contribución de este esbozo favorezca nuevos hitos, en el devenir de la relación con la naturaleza.

Debemos enfocarlo por algo conocido por todos: el medio ambiente que es un término redundante lingüísticamente, pero que según Odum uno de los gestores de la ecología más importante, lo define como: “El estudio de la estructura de la naturaleza” y Margalef: “como la biología de los ecosistemas” pero sin dejar de lado el concepto más básico y fundamental, el que fue definido por Tansley este de lo que es: “Un ecosistema es donde las plantas y los animales, son los componentes, pero no los únicos. Son subsistemas cuyo estudio es necesario para comprender la Economía de la naturaleza que es la Ecología misma.

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Introducirnos en este tema dejando a los hombres y sus sistemas de desarrollos políticos, a través de la historia no es posible; Porque si bien el hombre “no tiene una función definida en la cadena trófica”, como así lo manifiesta el profesor Ángel; este hombre al concebir dichos sistemas, ha sabido ignorar las leyes que rigen los sistemas naturales y no son los problemas de los ecosistemas como tales los afectados, sino el de sus medios ambientes.

Los hombres, en esta relación olvidan o ignoran que son ellos y sus sistemas de desarrollo económicos y políticos quienes se tienen que plegar a la naturaleza y que no es la naturaleza la que se doblega a su domesticación miope e inmediatista, de provecho económico de hoy a costa del aniquilamiento del futuro; ignoran también que el medio ambiente es una propiedad colectiva y que como tal se debe respectar; que ese medio ambiente es parte de la naturaleza y que esa naturaleza ha necesitado milenios de siglos de procesos evolutivos, de interactuaciones para que la existencia de la vida en la tierra se hiciera realidad para que una flor se abriera y un pájaro colibrí pudiera fecundar con el polen traído en su pico el pecíolo de ella y su ovario madurara y nos regalase su fruto.

Parte de esa ignorancia culposa son los problemas filosóficos de concepción del mundo, la dificultad para entender y asimilar la misma evolución, el proceso de adaptación y la misma genética que debe ser dada siempre en términos de población y no de individuos.

Pero el simplismo de los análisis reduccioncitas de la mayoría de los gestores de sistemas económicos, les es imposible, por principio, asimilar las concepciones científicas como son las teorías selectivas de la evolución.

Jacques Monod decía “ninguna teoría como ésta ha suscitado hasta el momento tanta repugnancia e incomprensión”, aceptarla sería derrumbar todo un sistema ideológico construido sin ella y con él, derrumbar los sistemas económicos que la sustentan. Pues aceptándola se está aceptando según Ernest Mayer “que la evolución produce la diversidad y adaptación armoniosa del mundo orgánico como el resultado de la producción constante de variaciones y los efectos selectivos del medio ambiente”.

2. LA ECONÓMIA DE LA NATURALEZA Y LA ECONÓMIA DE LOS SISTEMAS POLÍTICOS

Desde 1869 Haeckel, discípulo de Darwin da un sentido amplio al concepto ecológico, como es el del conocimiento de la economía de la naturaleza; pero para que este concepto fuese asimilado fue necesario esperar hasta 1926, fue entonces cuando Vernadky definió el concepto de biosfera, para caracterizar la fracción de nuestro planeta donde la vida era posible y Tansley elabora la concepción del ecosistema o biocenosis, necesarios para la compresión de la economía de la naturaleza.

En 1951 Major, define los elementos del ecosistema: “El clima, los materiales que originan el suelo, la topografía, los organismos y la historia que parecen ser los factores que fijan los caracteres de cada ecosistema o paisaje geográfico. Ellos están distribuidos en el espacio y el aire, así se forma un ecosistema”.

Los sistemas ecológicos son sistemas energéticos de flujos continuos y abiertos. Sin olvidar tampoco entonces el carácter perecedero de los recursos naturales; nuestro planeta constituye un sistema determinado donde los diferentes elementos existen en cantidad definida. Es dentro de este enfoque que es necesario realizar el análisis de la crisis del medio ambiente, que para V. Labeyrie (uno de los padres de la ecología actual), es un símbolo de la segunda mitad del siglo XX, sin olvidar que esta crisis venía siendo construida no solo por un desarrollo tecnológico industrial de origen capitalista; sino por sistemas y procesos de explotación con fines lucrativos. Según Holdridge, el pasaje dialéctico de un fenómeno cuantitativo a un fenómeno cualitativo es frecuente en las alteraciones antropogénicas de los ecosistemas y puede ser el resultado de los cambios cualitativos en la naturaleza debido a la intervención del hombre.

No es solo ahora que el hombre actúa como arrasador de la naturaleza y acelera las degradaciones catastróficas del medio ambiente. La degradación de los suelos mediterráneos está ligada a la tala abusiva del bosque y agravada por los cultivos de sarclaje, ambos, métodos muy antiguos. Es imposible echar en olvido la destrucción de la capa vegetal que se hizo en España, bajo las políticas de Fernando e Isabel, quienes en su afán de lucro para la Corona estimulaban la mesta o pastoreo intensivo, para la producción de lana. El pastoreo comunal fue permitido y la tala del bosque que eran quemados y sus árboles sacados para la fabricación de embarcaciones que se usaban para la conquista de sus colonias. Paralelo a esto, con la expulsión de los moros de la Provincia de Andalucía, se dio destrucción de los sistemas de irrigación; esta piratería duró hasta 1836 y ella fue parte de la herencia que la Amerindia recibió. Fue así como sistemas acordes con la economía de la naturaleza, que nuestros antepasados precolombinos habían manejado y no explotado, fueron masacrados por los sistemas de explotación dados por las políticas de los reyes católicos y de Carlos V. entre los siglos XV y XVI. Ni en España ha podido, ni podrá reparar los desastres provocados, ni la amerindia sometida a un sistema de subdesarrollo lo podrá aún.

Luego, la atmósfera contaminada provoca catástrofes entre los obreros de la era pre-industrial. Labeyrie, afirma que el hombre ha provocado daños que comprometen el ecosistema y la salud del hombre mismo desde hace mucho tiempo. No hay entonces imagen más falsa que la de una arcadia donde el hombre en una sociedad pre-industrial de dominio pastoril haya vivido lejos de la agresión bacteriológica, de todo estrés físico y su armonía completa en su medio ambiente. Pero, si en aquel entonces, la ciencia y el desarrollo tecnológico, no favorecía al hombre, hoy la pérdida de esta selección natural, también es marcada. Lo nuevo hoy es que lo más nocivo golpea con carácter localizado, primero a las clases de países más explotados y toca en ellos a todas las clases sociales. El pacífico latinoamericano golpeado hoy por el cólera y muchas otras enfermedades endémicas.

Esta dimensión nueva de daño es fruto del creciente y acelerado poder de intervención que le hombre tiene sobre el medio ambiente en el último siglo.

Platt, analiza el progreso tecnológico en las últimas décadas donde la velocidad de las comunicaciones se ha multiplicado por 10 a la millonésima y el desplazamiento por 10 a más de esa millonésima y el poder de destrucción con armas atómicas es de fragmentos de segundo

Es normal que con tal poder de intervención del hombre, sea inevitable que los vicios de políticas intervencionistas del hombre sobre la naturaleza se manifiesten con brutalidad.

“No es entonces el progreso tecnológico que crea la crisis del medio ambiente, pero con el progreso tecnológico, la inadecuación de principios y de métodos se revelan con fuerza”. Los criterios económicos estrechos y convencionales, son utilizados como sola base de decisión para los recursos naturales afirma Eiffer.

Los sistemas de desarrollo industriales han heredado de las civilizaciones anteriores la práctica de la economía nómada. Luego de agotar un yacimiento minero o petrolífero, un terreno de cultivo, proceden a la conquista de nuevos yacimientos, de nuevos terrenos, descuajan (utilizando desde el hacha hasta la moto sierra) la selva, el bosque primario, la tierra fértil. La necesidad de crecimiento económico acelera la explotación y agotamiento de los recursos naturales.

3. ECOSISTEMA

Es el nivel de organización que expresa la presencia e interacciones de componentes bióticos y abióticos en un espacio y un tiempo definidos.

Biocenosis o comunidad: Es el conjunto de las poblaciones que constituyen al ecosistema es la comunidad o biocenosis del ecosistema. Como se ve; es lo biótico.

Biótopo: El espacio que ocupa la biocenosis y el conjunto de factores físico - químicos con los que interactúa es lo que los ecólogos denominan el biótopo.

Sucesión: La relación compleja entre biocenosis y biótopo genera una organización energética – material que cambia en el tiempo y que, en estado maduro, puede ser bastante estable, ya que mantiene, una estructura y una función bastante definida en cuanto a:

  • Especies que la componen, proporción de estos
  • Tamaños de las poblaciones
  • Contenidos y magnitudes de las transferencias de materia y energía hacia dentro o hacia fuera.
  • Transferencias de un nivel, trófico a otro.
  • Fronteras o límites.
  • Cantidad de materia y energía atrapada y movilizada en la biocenosis.

Agroecosistema: Es un ecosistema modificado o intervenido por el hombre con un fin específico.

Impacto: Es el resultado de los desequilibrios producidos por el hombre al ecosistema. Así; la modificación producida por el hombre al ecosistema primigenio, que hasta se podría llamar natural, en la relación primitiva del hombre cazador – recolector, debió ser muy pequeña, pues la magnitud de biomasa de que se apropiaba el hombre no iba más allá de la que el ecosistema del que hacía parte le asignaba según sus reglas de funcionamiento y sus autorregulaciones.

Su magnitud y su dirección son muy variables según la época.

La magnitud de los materiales y energías que entregaba el hombre al ecosistema del que hacía parte, eran fácilmente procesados por el mismo. En fin, lo más seguro es que no se producían “extrañas” modificaciones físico – químicas en el entorno; pues la físico – química de las actuaciones humanas eran las que ya el ecosistema “sabía” procesar.

Las modificaciones de hoy son, en cambio, de una magnitud y un sentido muy diferentes.

En efecto, las cantidades y cualidades de los materiales que las actividades humanas entregan a los ecosistemas son difícilmente procesables por los mismos ecosistemas. Estas cargas no solo se acumulan sino que producen modificaciones bio – físico – químicas que, en muchos casos, llegan a ser equivalentes a la destrucción del ecosistema.

Así mismo, el porcentaje de biomasa de la que el hombre se apropia rebasa las magnitudes que harían posible la supervivencia de todos los demás componentes del ecosistema, dando lugar a una disminución creciente de la diversidad. Los datos de hoy, con respecto a los procesos de extinción de especies son alarmantes.

La acumulación de residuos materiales y energéticos no solo genera dificultades para el uso estimado de recursos como el agua, el aire, el suelo, la fauna y la flora, sino que, también, contribuyen a producir cambios, en el ambiente térmico y químico global. Estos cambios podrían tener consecuencias catastróficas para la organización actual de la vida en el ecosistema global o biosfera, amenazando, quizás, la vida de la humanidad. Un editorial de la revista científica Science, contiene la recomendación de 18 países en el sentido de que ciudadanos, científicos, comunidades, empresas y gobiernos deben comprometerse, por fin, a reducir las emisiones de gases de invernadero a una tasa de 5.2% anual, con respecto en los contenidos de 1990 y con plazo máximo de 2008 – 2012. (Ver Science, Vol. 292 (5520): 1261, Mayo 18/2001).

4. LA ECOLOGÍA Y LA AGRICULTURA INDUSTRIALIZADA

Susan George, en su libro “Como muere la otra mitad del mundo”, afirma que el hambre es una industria que permite el desarrollo de la industria de la ayuda alimenticia y que justifica la existencia de los organismos internacionales; y por qué no la repartición de las riquezas y la división del mundo.

En su página “MONDE” de Le Nouvel Observateur No. 1338, del 9 de mayo pasado, titulaba “Esas catástrofes que nosotros llamamos naturales, son las guerras que hambrean”.

La catástrofe amenaza de nuevo de 5 a 7 millones de personas en Sudán, 1 millón en Etiopía, de centenas de miles de hombres, mujeres y niños en Somalia y Mozambique que están al borde de la hambruna, y que esta hambruna será peor que la vivida en 1.985. No es fácil para los televidentes de los países desarrollados contemplar las imágenes esqueléticas de niños famélicos, con miradas de viejitos.

Según cálculos de la FAO. Citados por García Márquez en la conferencia de IXTAPA en 1986, unos quinientos setenta y cinco millones de personas de hambre y hoy en el año 2003 esta cifra ha crecido a ochocientos millones en el mundo. Y Seis de cada 7 personas padecen de mal nutrición en el tercer mundo.

La industria del hambre y la agricultura industrializada, así como las relaciones de deterioro del medio ambiente, van de la mano; las sequías y la desertificación no son gratuitas.

La ruptura con la Agroecología y el reemplazo de ésta por el monocultivo industrial, donde las relaciones biocenóticas desaparecen y se pierde un pool genético de vital importancia sobre todo para los países no desarrollados; donde la desnutrición por carencias proteicas es grave y donde estas carencias solo pueden ser suplidas por fuentes proteicas, provenientes de las leguminosas. Donde la industria irracional de la agricultura, ha hecho desaparecer el 75% de leguminosas tropicales. Las leguminosas poseen 3 aminoácidos y una cosecha puede ser de 1000 Kg/ hectárea, mientras que la producción de un kilogramo de carne de res necesita 80 kilogramos de hierba verde y dos años de ceba. Un desperdicio energético para países mal nutridos.

Agregando a esto que la agricultura industrial trae consigo el agotamiento de los suelos y el abuso de agroquímicos que aniquilan el medio ambiente y los recursos naturales.

La industria agroquímica está hoy llamada a la reconversión como única alternativa. El 6 de noviembre de 1990 en California se aprobó una legislación Universal, que da un plazo de cinco años para terminar con el uso de pesticidas; Algo que aún no se ha cumplido.

Los grandes emporios multinacionales, comienzan nuevas investigaciones en búsqueda de reconversión a productos con ingredientes activos de base biológica. Pero así se interrumpa la producción, las existencias actuales, encontrarán mercado fácil, como siempre, en los países del sur.

Ya por experiencia, Brasil recibía en 1.974 los sobrantes del herbicida naranja de la guerra de Vietnam y al desechar este obsequio fue ofrecido a Colombia. El control de los cultivos extensivos de coca, en la Sierra Nevada se hizo con Paracuat, explicándoles a los colonos que él daría fertilidad al suelo cuando fuera aplicado. Hoy el problema reviste una grávela enorme y las aplicaciones de otros herbicidas desertifica el país y hace crecer la desertificación al ampliar la frontera de las siembras lo que desde el punto de vista ecológico ya no son solo los flancos de la Sierra Nevada sino de muchos sitios se ven desde el avión escarpado y desolado. Esta otra industria del dinero fácil, es una degradante del medio ambiente y aniquiladora de los ecosistemas.

5. EL MANEJO DE LA AGROECOLOGIA

El sector agropecuario de América Latina, debe estar enmarcado dentro de un desarrollo sostenible y para ello es necesario entrar a producir dentro de una agricultura y ganadería que contemple un uso racional de los recursos naturales.

El enfoque a esta alternativa es la agroecología, donde se dará un manejo del agroecosistema, que sería la unidad de enfoque donde se incluye el suelo, los cultivos, las malezas, las plagas y las enfermedades, que nos permitirán una producción agroecosistémica.

El estudio de un agroecosistema, así como de un ecosistema requiere tener una visión clara de lo que es un sistema, el cual se define como un arreglo de componentes físicos, un conjunto o colección de cosas, unidas o relacionadas de tal manera, que forman o actúan como una unidad, una entidad o un todo.

Un ecosistema a su vez es un sistema dinámico de organismos vivientes y del medio con el cual interactúan cambiando materia y energía. Allí las plantas y animales, son subsistemas que deben ser estudiados para comprender la economía de la naturaleza.

Una finca es un sistema agrícola y/o pecuario, aquí un conjunto de componentes que funciona como una unidad productiva dentro de una región.

Las salidas del sistema es decir, los productos agrícolas y/o pecuarios son importantes no solo para la finca como generadores de ingresos sino también como simple biomasa, convertida en alimentos.

La razón principal de adoptar el enfoque del manejo de los agroecosistemas es simple, ya que no será posible entender los procesos agrícolas, si ellos se siguen estudiando separados, mirando solo los detalles.

El enfoque del manejo de los agroecosistemas es una decisión filosófica, es mucho más que un concepto abstracto y disciplinas como: la ecología, la cinética, la ingeniería de sistemas y la misma evolución de los problemas agrícolas, y además en este manejo es necesario considerar ese mismo de la energía representado en: el agua, el bosque y la vocación del suelo. Lo que nos permite las herramientas para su manejo y análisis.

El proceso de desarrollo económico y social del país, se orienta según los principios universales y del desarrollo sostenible contenidos en la declaración de Río Janeiro 1992.

El desarrollo agrícola colombiano es viable solo dentro de estos principios, y la sola manera, de lograrlo es dentro del manejo de agroecosistemas, que generan la alimentación sana de una región y productos para una exportación con sello verde.

Si el tipo de desarrollo agrícola no es sostenible, las condiciones sociales y económicas, son ellas mismas insostenibles. El manejo que a la agricultura se da en nuestra región es la copia típica de la agricultura de la post-guerra, donde la intervención de elementos externos a los agroecosistemas como son insumos químicos, abonos y plaguicidas, la deforestación, unidad a la ganaderización de las áreas agrícolas han marcado la pauta del desarrollo, modificando en su totalidad las relaciones entre los componentes de los ecosistemas y llevando a un uso irracional de los suelos en nuestra región.

Al desarrollo de un manejo del agroecosistema, se llegaría por intermedio de una reconversión de las prácticas actuales, en donde el subsistema de cultivos será la unidad que reciba la mayor atención, sin dejar de lado las actividades, dirigidos al suelo, mejor que al suelo enfocándose como la tierra donde se incluya el paisaje, la radiación, los vientos, el relieve, las aguas, suelo y subsuelo, las malezas, insectos y enfermedades, el régimen de lluvias y la meteorología.

La especie humana depende cada vez más de plantas, el agua y animales domésticos, como fuente de alimento (Rodforol y Robinsón 1997). Sin embargo y a pesar de que las comunidades nativas han probado y desarrollado muchas especies en sus propias tierras y aguas, convirtiéndose mediante prácticas sistemáticas y dinámicas en los mejores conocedores de sus características, uso y forma de conservación (Nemoga y Bonilla 1997).

La promoción, adaptación y desarrollo de tecnología y variedades foráneas, que aparentemente son mayores productoras, pero altamente demandantes de insumos externos ha significado, una reducción considerable en el acervo genético y alimenticio del hombre.

El cambio de la tecnología tradicional por agricultura moderna, intensiva o tecnificada, adoptada por los países tropicales durante la revolución verde y la utilización de prácticas agronómicas inadecuadas, entre otras causas, han generado consecuencias ecológicas nocivas: tala de bosques para establecer cultivos limpios, expulsión y extensión de fauna asociada, especialmente a aves, acaparamiento de aguas superficiales para riego, contaminación de aguas y suelos con residuos tóxicos de agroquímicos, pérdida del suelo por procesos erosivos, arado intensivo y mecanización de suelos y cambios en el microclima de zonas forestales.

El desconocimiento de las características propias y las condiciones específicas culturales de las regiones y de los modos de ser de sus habitantes, la falta de conocimiento de nuestros ecosistemas, crea la necesidad de saber cómo funciona la naturaleza en nuestra región, bajo nuestras diversas condiciones, aunque solo sea pensando en un beneficio inmediato.

Los agricultores y finqueros tienen que conocer los insectos que polinizan sus cultivos y esos que los devoran, los ganaderos deben conocer que plantas son útiles y cuales venenosas a sus animales. Necesitamos saber las necesidades de las plantas que nos alimentan: cuánto calor, o cuánta sombra precisan, a qué lado de la colina pueden crecer las plantas, a que pendiente debe estar el bosque, como es el manejo silvopastoril, cuanto pasto necesitan los animales, y cuál es la mejor proporción de agua y nutrientes como nitrógeno y calcio.

El desarrollo de un país no solo se expresa por el nivel económico y por las condiciones de riqueza o de pobreza material, sino también por la posibilidad de acceso que tenga la población a espacios de educación, salud, esparcimiento, que le permitan la adquisición, producción y utilización a sus conocimientos.

Es por esto y que para que efectivamente se de una transformación hacia modelos sostenibles de desarrollo, son necesarios, paralelos al diagnóstico y a la investigación ambiental, iniciar los procesos educativos, y de “reconversión” mental a nuestros productores agrícolas.

6. LA ECOLOGÍA Y EL AMBIENTE EN LA RELACIÓN CON NUESTRA INDUSTRIA

Nuestra industria, en la mayoría de los casos, industria liviana, ya que nuestro país es propietario de una gran mega-diversidad de recursos y exportador de materias primas. Colombia posee uno de los códigos ambientales mejores del mundo; pero apenas comienzan a cumplirse y esperamos que un día los recursos naturales sean respetados como lo son en los países desarrollados.

No se puede dejan pasar desapercibido los grados de contaminación hídrica en el Valle de Aburra que empiezan a remediarse en parte con la estación de San Fernando, para tratar las aguas contaminadas por fuentes de contaminación como son múltiples: Detergentes, plaguicidas, compuestos orgánicos e inorgánicos, que son lanzados el río en desechos líquidos, sólidos y aún gaseosos. Daba los parámetros: Oxígeno disuelto en el río en la estación Primavera 7,6 mg/ 1 y estación Machado 0.7mg /1; la degradación es grande.

De otro lado, la industria produce en nuestra ciudad, el 25% de la contaminación atmosférica, el resto lo producen el transporte en un 65% y otros el 10%. Las condiciones de relieve del Valle tiene una situación geográfica difícil y la evacuación de esta contaminación no es fácil pero no es imposible; sistemas razonables y legislaciones que se hagan cumplir, lo permitirían.

Otro problema grave en nuestra industria es el manejo sanitario en general, más concretamente el de sus instalaciones.

Es poco lo que en este aspecto existe; pues manejar un ecosistema industrial con flujos energéticos cerrados con una visión ecológica que por naturaleza maneja flujos abiertos, no es fácil; pero se logra.

En un ecosistema industrial es necesario entrar a enfocar entonces los problemas de la contaminación del medio ambiente, como también la contaminación causada por factores internos y externos de la misma fábrica como:

  • Residuos de pelos de animales.
  • Residuos de insecticidas.
  • Contaminación bacteriana y micota.
  • Residuos de micotoxinas.
  • Residuos de fragmentos de insectos.
  • Residuos de metales contaminantes.
  • Residuos de empaques contaminados.
  • Plagas de insectos y roedores.

Y otros más.

Un manejo integral de estos problemas, dentro del contexto de un programa Eco-Sanitario es posible y desde hace varios meses se viene dando en una de nuestras industrias antioqueñas, con una visión de futuro, y resultados positivos.

El programa tiene como columna vertebral un laboratorio de Microanálisis y un manejo simple y racional de los problemas basado en higiene, aseo y organización, con campañas en educación ecológica.

7. CONCLUSIONES

Para terminar queremos dejar claro, que después de este esbozo sobre “Las relaciones de la naturaleza con su medio ambiente” estamos llamados en un lapso muy breve a aprender a integrar nuestras actividades, nuestras intervenciones dentro de la trama de las necesidades de la ecosfera y de los ecosistemas.

Es necesario someter a una crítica severa las bases de nuestras políticas de intervenciones sobre la naturaleza y de reexaminar de nuevo los principios que orientan la investigación tecnológica y científica. La industria debe financiar la investigación, ya que el estado no lo hace, pues él se ocupa de las guerras. En nuestro medio, equipos serios, trabajan en las universidades de Antioquia y la Nacional, en Instituto para el Control biológico, plantas medicinales contra el paludismo, productos derivados de plantas repelentes, vacunas contra la malaria y en problemas de descontaminación.

Si nuestras industrias quieren vivir acordes con el medio ambiente, además de diseñar y establecer los procesos de tal forma que satisfagan el 100% de los requerimientos de los clientes, es decir produciendo alta calidad; tendrán que empezar por la calidad de la vida, que es la base de todo y esa calidad de vida no es otra que la calidad del medio ambiente.

Mis sentimientos sinceros, son para ustedes, por la paciencia que han tenidos al escucharme.

Lilliam Eugenia Gómez Álvarez*

8. BIBLIOGRAFIA

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5. GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. 1986. El cataclismo de Damocles. Conferencia de IXATAPA. México

6. GEORGE, Suzanne. 1982. Comment meurt l’autre moitié du monde. Ed. Gallimard

7. GÓMEZ A., Lilliam. 1989. Anotaciones para el manejo de granos almacenados ISCA, Nicaragua.

8. GÓMEZ Á. Lillliam   1999, Proyecto para la creación de la Unidad de Análisis de los agroecosistemas, Corantioquia.

9. JACOB, F. 1971. Le logique du vivent, Ed. Gallimard.

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16. Nouvel Observateur, 1991. Les catastrophes qu´on dit naturelle, No. 1338, mai 9/1991.

17. ODUM, E.P. 1971. Fundamentos de la Ecología, Saunder.

18. Times, 1988. Who gets the garbage?

19. Vélez Gladys, M. Restrepo, 2001, Conceptos básicos de la Ecología para abordar el estudio de los agroecosistemasA

*Lilliam Eugenia Gómez Álvarez: Ingeniera Agrónoma de la Universidad Nacional, Doctora con especialidad en Ciencias Biológicas, Opción Eco-Etología, Ph.D. (Doctor en Ecología modalidad formación avanzada). Université Francois Rabelais, I.B.E.A.S. Tours, Post - Doctorado I.B.E.A.S. Université PAU – FRANCE.Corresponsal de la Pluma. Responsable de la rúbrica Economía de la Naturaleza.

Editado por María Piedad Ossaba

Artículos de Lilliam Eugenia Gómez  Álvarez publicados por La Pluma


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