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El campesinado entre propuestas, expectativas, cambios y puertas abiertas atentatorias a los ecosistemas colombianos

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Lilliam Eugenia Gómez Álvarez Epígrafe
“Existe en el corazón de América un refugio humano abrazado a tres cordilleras, arrullado por exuberantes valles, frondosas selvas, y bañado por dos océanos. Manantiales y caudalosos ríos convierten las tierras en prodigios de fertilidad, culminando al sur en la Amazonía: lo que convierte a Colombia en objeto de grandes codicias. Y desde ahí empieza el martirio de un pueblo: desde la cartografía de la codicia de un puñado”.
Manifiesto por la Paz hasta la última gota de nuestros sueños

Fueron cien las propuestas que desde diciembre de 2012 se elaboraron en el Foro política agraria integral, enfoque territorial, organizado por Naciones Unidas en Colombia y la Universidad Nacional; celebrado en el palacio de Convenciones “Gonzalo Jiménez de Quesada”. Bogotá D.C., para ser presentadas por la delegación de Paz de las FARC-EP, a la mesa de la Habana, sobre el primer punto “Política de desarrollo agrario integral”.

Entre estas propuestas se contemplaban: .- El acceso a la tierra y democratización de la propiedad. - El ordenamiento social y ambiental, democrático y participativo del territorio, del derecho al agua y de los usos de la tierra. - Reconocimiento político y de todos los derechos del campesinado y definición de sus territorios. - Reconocimiento del derecho de la tierra y del territorio de las comunidades indígenas, afrodescendientes, raizales y palenques y de los territorios interétnicos e interculturales. - Dignificación del trabajo asalariado en el campo. - Soberanía alimentaria y el buen vivir de la población. - Catastro al servicio de la soberanía alimentaria, los desposeídos del campo y las victimas del desplazamiento forzado y del despojo. - Justicia social territorial y política macroeconómica para la paz. - Educación, ciencia y desarrollo tecnológico para la transformación democrática del campo. Infraestructura física y social, recursos de crédito. - Reafirmación de la soberanía frente al capital transnacional. Reforma del Estado e institucionalidad democrática y participativa.

Algunas de ellas se reflejaban en el primer acuerdo donde inclusive se manejaba el lenguaje propuesto, luego de la aceptación de la revisión las cosas cambiaron. Algo que es de suma gravedad, ya que en un país donde existe una brecha entre el campo y la ciudad tan grande es necesario hoy más que nunca, mirar hacia una ruralidad sostenible desde la equidad y la diversidad; para que la Agricultura cumpla su cometido, aquel de la conservación del patrimonio natural; pero para que esto se alcance es necesario que la educación parta de bases sólidas, donde la democratización de la enseñanza, sea hecha desde el “Aula abierta”, en Escuelas Agroecológicas itinerantes campesino a campesino y de este modo, el campesino pueda permanecer en el campo.

El desconocimiento de la economía de la naturaleza y de la agroecología, llevado a cabo por el sistema de economía de desarrollo capitalista y afianzado luego por la llamada Revolución Verde realizada a través de la agricultura convencional, ha sido la causa de la ruptura con los Agroecosistemas y los sistemas modificados. El Estado Colombiano, al momento de tomar decisiones trascendentales para otorgar concesiones, decidir sobre el campo colombiano sus ríos y fuentes de agua subterráneas, desconoce atrevida y totalmente la ecología y el funcionamiento de los ECOSISTEMAS del país, de ahí los garrafales errores cometidos en todos los campos.

Agroecologia para La vidaBis

Formas de habitar nuestra casa: el planeta Tierra

Karibá (la actual Colombia), cuenta con cerca de 7’000.000 de campesinos, es decir el 15,5% de la población quienes producen un poco más de la mitad de los alimentos locales. No han tenido reconocimiento político y social, son las principales víctimas del conflicto armado. Los Indígenas son 1’392.623 personas, el 3,3% de la población, disponen de 34 millones de hectáreas, pero de ellas solo son aptas para la agricultura 4 millones, de aquí su lucha por el territorio. Los afrocolombianos son 4’331.757, el 10,62% de la población, viven en gran aislamiento geográfico, poseen 5,2 millones de hectáreas con títulos colectivos, con conflictos de yuxtaposición y vecindad con resguardos indígenas y mestizos. Las mujeres rurales, son la mitad de la población rural colombiana y sufre triple discriminación, marginal acceso a la tierra y recursos, con una mayor vulnerabilidad a los desplazamientos... (PNUD, Informe, 2014).

En un país donde según estadísticas, diariamente 140 mujeres sufren maltrato, 3 mujeres en promedio son asesinadas y cada 9 horas es asesinado un niño. Cada 33 horas muere un niño por hambre y desnutrición, caso emblemático la grave situación del departamento de la Guajira, donde durante el tiempo del conflicto han muerto 5.000 niños de desnutrición. Se ven mujeres indígenas desplazadas de sus resguardos con sus familias, pidiendo limosnas en las calles de las grandes ciudades; las mujeres afro, gitanas, trabajadoras de oficinas y fábricas, reciben pagos menores que los hombres, por el hecho de ser mujeres. La crisis alimentaria tiene un rostro especialmente femenino: siete de cada diez personas con hambre son mujeres y niñas (UNIFEM, Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, Cede de la Universidad de los Andes. Y Universidad Autónoma de Colombia, Cartilla “Un día nuevo para la PAZ, Ed. Teoría Praxis 2016).

Durante los años de conflicto armado, 9’000.000 de campesinos, indígenas y afrodescendientes, fueron desplazados de sus tierras. De 114’000.000 de hectáreas de tierra, 38 millones están asignadas a la explotación petrolera, 11 millones a la minería; donde el despojo de tierras en Colombia, equivale a 8 millones y la ganadería extensiva tiene asignadas 39’200.000 (Universidad Autónoma de Colombia, 2016, Cartilla “Un día nuevo para la PAZ, Ed. Teoría Praxis).

A la expectativa de la firma de los Acuerdos de la Habana, el campesinado colombiano, esperaba paciente el cumplimiento de los acuerdos pactados por la “Cumbre Agraria Campesina, Étnica y popular”, luego de que negociara el pliego de peticiones de ocho puntos con el Gobierno nacional. Dichos acuerdos fueron el producto de grandes movilizaciones campesinas realizadas en el país durante los años 2012 y 20l3; dando a conocer al país las enormes problemáticas existentes en el campo colombiano, que acabamos de analizar. Se dio este año un nuevo paro donde el campesinado salió de nuevo a las carreteras (FUENTES A., Viviana Tacha, Legislando contra el campesinado, Revista Semillas 61/62, y Entrevista personal 2015).