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Basuras

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MaloBueno 

Jorge Luis Ubertalli"No hay sino fuego, no hay sino odio de serpiente contra los demonios, 

nuestros amos"

José María Arguedas

Himno –Canción a nuestro Padre Creador Tupac Amaru


La basura macrista viene inundando de excrecencias y efluvios cloacales a nuestra Patria. Hace ya dos años que los excrementos macristas y sus aliados en el saqueo, la entrega, la traición, el latrocinio público y privado, el asesinato, la mentira, la explotación de los trabajadores activos y pasivos y toda otra acción de violación de la Nación, la Patria y la Clase trabajadora, se hallan a sus anchas en el país que languidece de democratismo ‘a la violeta’ y pacifismo a la ‘nos vemos en ninguna parte, salvo en el cementerio o el destierro’.

Dejando de lado – porque hablar de ellos estimula la náusea- a los resentidos apátridas y desclasados que votaron en octubre último la continuación del ‘modelo’ expoliador, los opositores al macrismo nos hemos desgastado hasta ahora en gigantescas marchas de protesta, presentaciones legales, denuncias varias y algunas acciones directas aisladas, protagonizadas por los despedidos hoy de acá y mañana de allá, que no conmueven ni hacen perder la calma a los canallas que continúan organizando el sufrimiento de las mayorías para hacer más ricos a los ricos.

Como ya se ha caracterizado hasta el hartazgo al macrismo en cuanto a forma perversa de ‘democracia’ destructiva de todo lo bueno de la Nación y la Clase y de las conquistas espirituales y materiales alcanzadas por el pueblo argentino durante años, no vamos a detenernos en otro análisis sobre la abyección macrista y su cacareado ‘consenso’ del sector castrado que vegeta en el país y de algún arco ‘opositor’ en cuanto a considerarlo legal y legítimo. Sí conviene hablar de otra cosa: de como echarlo violentamente al basurero de la historia.

En la historia argentina ha habido puebladas que enfrentaron a dictaduras cívico-militares y/o gobiernos civiles que, una vez arribados al sillón presidencial por el voto, emprendieron la tarea de liquidar al país sin remordimientos aunque para ello tuviesen que garrotear o asesinar a su propia madre. Pero de todos ellos, el peor es el actual. Un rejunte conformado por agentes del gran capital monopolista local e internacional, plenos de impunidad y cobardía, protegidos por uniformados sin vergüenza ni dignidad y una piara de entogados institucionales corruptos que, valiéndose de los dueños de todos los medios de información masivos del país, han declarado una guerra de exterminio al pueblo. Guerra real que para algunos dirigentes y personajes opositores no es tal. Y que consiguientemente llaman a derrotar al ‘adversario’ en las ‘urnas’ y no al ‘enemigo’ en el ‘campo de batalla’.  Así las cosas hasta ahora.

La destrucción en marcha, ¿en marcha contra la destrucción?

La guerra comenzó siendo Psicológica y, como toda guerra y ante un enemigo que se niega a combatir puesto que no se asume como tal, es integral. La destrucción del cuerpo nacional emprendida por los canallas es total y hace a todos los ítems de la estructura de nación y de clase trabajadora, incluidos los económicos, diplomáticos, culturales y militares.

Y bien. En la última manifestación opositora emprendida en la Ciudad de Buenos Aires por miles de hastiados de las agresiones del régimen macrista - esta vez la agresión es a los jubilados, a quienes se les quitan derechos adquiridos para beneficiar a los tránsfugas que se apropian de la riqueza ajena- hubo una pueblada digna de destacar. La policía de la ciudad fue desbordada en algún momento por los combatientes populares que, utilizando elementos caseros, pretendían llegar hasta el Congreso Nacional, supuesta Tribuna del Pueblo, que había sido vallado por los canallas para impedir la presencia de las masas en un exclusivo escenario de tribunos entregadores y entregados a la felonía que votarían una ley de saqueo a los trabajadores pasivos. Un par de días antes, efectivos de la Gendarmería y la Prefectura, policía de fronteras terrestres y marítimas llamadas a ‘combatir el narcotráfico’, habían agredido sin misericordia a pacíficos manifestantes que pretendían llegar hasta el mismo Congreso para cuestionar la misma ley saqueadora, que no llegó a tratarse por la bronca popular. Acciones desenfrenadas de estos efectivos dejaron entrever que muchos de ellos se hallaban ‘sacados’ por el consumo de estupefacientes lo que, sumado a la ferocidad innata del que agrede sabiendo que no va a pagar por ello, convirtieron en piezas de cacería- que incluyó a diputados opositores- a los miles de manifestantes que solo pretendían arribar hasta las adyacencias del Congreso Nacional para hacer sentir su oposición a la ley.

 

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Noche del 18 de diciembre: masiva manifestación contra la reforma laboral. Foto: Resumen Latinoamericano


Pero esta segunda vez los represores se encontraron con resistentes preparados para resistir sus prepoteadas*. Y aunque hubo muchos compañeros heridos, encarcelados y garroteados los represores no se la llevaron de arriba. Lo que marca un salto cualitativo en lo que hace a la guerra de clases en la Argentina. Guerra que no declaramos nosotros sino la basura macrista, y que recién después de dos años de iniciada comienza a ser percibida y asumida por un sector del pueblo. A la destrucción en marcha de los saqueadores y canallas se le opuso esta vez una marcha hacia su propia destrucción, llevada a cabo por jóvenes y algunos no tan jóvenes que comenzaron a ver la realidad tal cual es y a tratar de modificarla por vías no convencionales y caras a los canallas. Aunque los tribunos oficiales y los comprados por extorsión directa lograron promulgar el engendro esquilmador de los más pobres, la lucha de calles marcó un nuevo camino a seguir.

Los canallas contaron una vez más con un arma más que poderosa: la mentira, la difamación y el buchoneo* de los ‘revoltosos’ por parte de un ‘periodismo’ paniaguado de uno y otro color. Y ante la agenda periodística cargada de mala leche arreciaron las críticas de los supuestos dueños del sentido común y la prudencia hacia a los que pusieron el pecho ese día. La desconfianza a todo lo que supere la inercia a que sometió a gran parte del pueblo la guerra psicológica desatada por los formadores de opinión se hizo efectiva. La prédica de una tendencia que comenzó post dictadura del 76/83 con la denominada ‘teoría de los dos demonios’ dio  nuevamente un espaldarazo a los canallas.

 

Esta teoría, que homologa a todos los que, teniendo o no razón, encaran acciones directas, sin justipreciar las que se hacen para liberar a un pueblo o para esclavizarlo y colonizarlo, y que esgrimen hasta ahora los periodistas ‘objetivos’, caló hondo en sectores populares. Y en esta ocasión, fogoneada* por el periodismo ‘objetivo’ prooficialista y/ o ‘opositor’ defensor del orden establecido, se instaló en muchas personas de buena fe. A la aseveración falaz de que todos los que enfrentaron a los uniformados con su propia medicina eran ‘infiltrados’, le correspondió la otra de que la violencia ejercida por el pueblo sirvió para minimizar la cantidad de marchantes de esa jornada que, sin duda, fueron miles y miles. La contradicción entre los ‘pacíficos’ y los ‘violentos’ se instaló, por medio de los ‘comunicadores’, como antagónica entre los opositores a la barbarie macrista. Desconocedores,  negadores o tergiversadores de las tradiciones combativas argentinas, que comienzan con las rebeliones indígenas, siguen con las puebladas anarquistas, socialistas y comunistas, con las grandes acciones populares de la resistencia peronista y tienen su expresión, por así decirlo, más simbólica en el Cordobazo, el rosariazo, el tucumanazo y otros levantamientos insurreccionales de los 60 y aún 70 que dieron lugar al nacimiento de organizaciones combatientes político-militares, los voceros objetivos del oficialismo se dan a calificar a cada acción directa como obra de ‘provocadores’. ‘infiltrados’, ‘marginales’ o ‘violentos’, sin tener en cuenta el momento político y las circunstancias en que se dan. Sin embargo, todos saben que el macrismo hace caso omiso desde el principio de su gestión a cualquier manifestación grande o pequeña que se haga en su contra. Contando con la complicidad de los medios de información masivos y mercenarios de la pluma, el micrófono o la cámara, juegan a dividir las luchas populares y a la vez silencian o falsean ante el gran público la realidad del país, ocultando las protestas masivas y/o tergiversándolas. El engendro macrista no es un gobierno ‘insensible’, o que ‘erra el camino’. No. Es un gobierno colonial que sabe jugar bien su papel y lo hace, salvo cuando peligra individual o colectivamente el estado físico de sus integrantes o cómplices de sus infamias. Un gobierno de fuerza travestido en democrático, que solo reconoce la fuerza, porque la fuerza represiva es, junto a la calumnia, la mentira y el quehacer de leguleyos comprados , el sostén fundamental de su accionar.

¿Intifada local?

Aunque muchos compañeros desconocen o conocen a medias la historia de las insurrecciones argentinas, si tienen en cuenta las que se producen en otros países y continentes. Y saben que, en determinadas circunstancias, la lucha de los pueblos se ha visualizado en el mundo a través de acciones directas ‘violentas’. Y no sólo eso. Sus triunfos, efímeros a veces, han elevado la moral de la fuerza propia y minado la del enemigo. Así, la Intifada palestina – como la argelina y otras que se manifestaron en distintos momentos históricos-  es una de las más vivas expresiones de como un pueblo- o un sector de él- alzado irrumpe en la historia y quiebra la supuesta impunidad del agresor colonial-capitalista. Y en estas insurrecciones violentas, con muertos y heridos, también hay y hubo infiltrados y provocadores, como no, y los habrá mientras haya gobiernos canallas y basuras. Pero eso no invalida su accionar, por cuanto cualquier actitud pasiva, condescendiente o tímida contra el agresor rapiñero, como lo es este gobierno disfrazado de ‘nacional’, logra legitimarlo. La legitimación de los canallas no está en ellos, sino en nosotros. Si no hay súbditos, no hay rey. Y deslegitimar en todos los órdenes a la basura macrista que enchastra* el cuerpo y el alma de la Patria es nuestra tarea.

Si se caracteriza al gobierno como enemigo y no como adversario, todos los que disfrutan de alguna forma de la jerigonza política, incluidas las roscas y rejuntes,  están en aprietos, sean quienes sean, oficialistas u ‘opositores’. Al enemigo se lo odia y se lo combate, no se lo institucionaliza. Claro, el camino es largo y difícil, y para muchos que viven del ‘sistema’ es mejor seguir así. Pero hay cada vez más gente que siente que de esa manera se llega al hundimiento del titanic, que no tiene ningún compartimiento estanco, ni aún para los que creen que las saben todas. En las que están incluidos aquellos que permitieron durante los años anteriores que se engendrara el huevo de la serpiente sin tomar ninguna medida para abortarlo ni bien asomara su inmunda testuz. Y que todavía hoy tienen el tupé* de creerse los dueños del juego político y calificar a todos aquellos que no comulgan con este juego de tahúres de ‘provocadores’ o ‘delirantes’ desde sus púlpitos seguros de la prensa prudente.

En estos últimos meses, a la muerte de dos jóvenes contestatarios se le sumó la de 44 submarinistas del ARA San Juan, batidos por una potencia enemiga y sus aliados a quien el gobierno de los canallas rinde pleitesía y los salva del repudio popular ocultando las causas del hundimiento. Y anteriormente y a poco del arribo del macrismo al gobierno fueron al matadero por obra y gracia de los basura varios gendarmes que iban a reprimir no se sabe qué cosa en Jujuy. Al macrismo no le importa ningún bien nacido acá, sea civil o militar. Por eso la unidad cívico-militar patriótica es necesaria para echar al basurero de la historia a los canallas, juzgarlos y castigarlos y construir entre todos una Patria socialista, donde nadie sea más que nadie y se respete la soberanía nacional y popular. Y si esto es delirante, como opinan algunos, más delirante es pensar que a una travestida dictadura colonial destinada a terminar con el país se la echará con urnas o leguleyerías. A un  policía infiltrado en la última movilización la propia policía le sacó un ojo con una perdigonada disparada a mansalva. Con el que le quede sano podrá realmente ver cómo los basuras usan de forros a todos. Su trauma físico y espiritual le permitirá seguramente reflexionar y comprender esta vez quien es y donde está el enemigo y deberá poner, ahora sí, su experiencia, su arma y su conciencia a su servicio, o sea al servicio de los que quieren terminar con esta banda facineroso de infames y tránsfugas. No hay otra.

A la basura se la barre una vez que se instaló o se queda para siempre. Esta ya tenía que haber sido barrida, cuanto más tarde nos ocupemos de esta tarea el daño será mayor.

Jorge Luis Ubertalli Ombrelli especial para La Pluma, 25 de diciembre de 2017

Editado por María Piedad Ossaba

N de la E:

*Prepotear: usar prepotencia. Lunfardo (http://www.elortiba.org/old/persico4-2.html).

*Buchonear: delatar

*Fogonear: fomentar, promover, impulsar

*Enchastrar: difamar, manchar, ensuciar

Tupé: atrevimiento, desfachatez

Jorge Luis Ubertalli, periodista, poeta y escritor. Nacido en Buenos Aires el 24 de diciembre de 1947, vivió en Nicaragua Libre desde 1979 hasta 1983. Ha publicado varios libros, entre ellos "Colombia en la Mira- Breve Reseña de la Agresión Imperialista, Estatal y Narcoparamilitar" editado en 1999. Descabalgando el Tiempo. Me/moría de vida en 2013. Adjunto a cargo de la Secretaría de Defensa Estratégica de MILES TTT. Colaborador de la Pluma.

Crónicas y poemas de Jorge Luis Ubertalli publicados por La Pluma

 

Palabras clave:La Pluma  « Balance 2017 »  Argentina  macrismo  destrucción en marcha  guerra psicológica  guerra de clases  lucha y resistencia popular  intifada local  revueltas lógica  Jorge Luis Ubertalli Ombrelli  

Actualizado ( Lunes, 01 de Enero de 2018 19:04 )  

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