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Ucrania, escenario estratégico

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La semana pasada se produjeron graves incidentes en el centro de Kiev, en la Plaza de la Independencia, popularmente conocida en los cenáculos pro-europeos como EuroMaidán ('maidán' significa 'plaza' en ucraniano).

Tras un crecimiento sostenido (durante meses) de la presión ambiental contra el presidente, Víktor Fédorovich Yanukóvich, se alcanzó finalmente la masa crítica que condujo a la capital ucraniana a un estado poco menos que de guerra. Los anaranjados antecedentes antigubernamentales, pieza maestra de las conocidas "revoluciones de colores" que vivieron su apoteosis en Ucrania tras las elecciones de 2004, han situado a Yanukóvich en el centro de una disputa geoestratégica entre la Unión Europea y Rusia.

Víktor Fédorovich Yanukóvich

Ucrania es una pieza fundamental del tablero en el que se disputan todo tipo de intereses entre dos grandes polos, una lucha por la hegemonía regional que conllevaría, entre otras cuestiones, el control de materias primas fundamentales y sus rutas de distribución. Es por eso que, desde posiciones críticas hacia el infame papel geopolítico de una Unión Europea inequívocamente antidemocrática, un papel de matriz, influencia e inspiración norteamericana, nunca se consideraron dichas revoluciones como los ecos o las manifestaciones de pueblos oprimidos por una tiranía de inspiración rusa, sino como una serie de constructos de signo imperialista noratlántico.

No es la intención de estas líneas fundamentar dicho constructo, más que evidente a través de las dinámicas intoxicadoras de los medios de comunicación 'no alternativos' (1), sino de enseñar y señalar una serie de fotografías sobre los incidentes de la semana pasada en Kiev que, de forma harto palmaria, contrastan poderosamente con el relato que nos han vendido nuestras élites políticas, fielmente reproducido por Falsimedia. Nos interesa partir del discurso que nos ha llegado a través de los grandes medios y enfrentarlo a la 'realidad fotográfica' con la que han pretendido sustentarlo, sin olvidar que detrás de lo que está sucediendo en aquel país se esconden intereses algo difíciles de cuadrar con la democracia y los derechos humanos.

Empecemos echando un vistazo a las portadas de algunos medios españoles durante los días de mayor virulencia callejera en Kiev. He escogido cuatro:

En primer término tenemos las portadas de El País y ABC. La del diario fundado por Polanco y actualmente en manos de entidades financieras y fondos especulativos de Wall Street se pronuncia sin medias tintas en el titular bajo 'el fuego': "Los ucranianos desafían la ley represiva". A su vez, la portada del diario monárquico, post-franquista y obviamente recalcitrante, dedica todo el espacio a los incidentes, con una impactante fotografía y un titular que no necesita explicaciones: "Represión mortal en Kiev". Mientras tanto, el diario conservador catalán, justo encima de un ilustrativo "Arde Kiev" subtitula la fotografía con un destacado en rojo que reza: "Petardos contra la represión". Por su parte, El Mundo, todavía con Pedro J. Ramírez al frente, elige un título más clásico: "Kiev en pie de guerra contra la mano dura de Yanukovych".

Fijémonos en la línea editorial de todos estos medios, que representan con gran fidelidad el panorama de Falsimedia en el estado español. No es difícil concluir ante estas portadas que, para la prensa de nuestro régimen, estamos ante un gobierno represor y unos manifestantes que, por consiguiente, están legitimados para rebelarse y resistir. Cualquier comparación con realidades más cercanas, obviamente, sobra. La legitimidad de la violencia es un asunto delicado, complejo y abierto a mil aristas que no pretendo pulir en estas líneas, pero podemos hacer algo menos farragoso y más intuitivo que, a mi juicio, resultará tan o más ilustrativo. El pasado jueves 23 de enero dediqué un par de horas de la tarde a navegar a la busca de fotografías de los incidentes de esos días en la capital ucraniana. Utilicé criterios de búsqueda de lo más variado, tratando de encontrar a través de Google Images y con ("Kiev" y/o "Ucrania" como primeras referencias) rastros de violencia y/o brutalidad policial, manifestantes violentos y un largo etcétera de 'filtros'.

He ordenado las fotografías resultantes en grupos de cuatro y las he numerado (en la esquina superior izquierda) para facilitar su análisis. Empecemos con las imágenes que demuestran la brutalidad policial. Veamos las cuatro primeras fotos:

En estas fotos se observan gestos, actitudes o situaciones que deberían resultarnos familiares. Es decir, policías repartiendo estopa con sus porras, agarrando y persiguiendo a manifestantes. En la fotografía 2 se observa la utilización de gas para ahuyentar y/o intimidar a quienes se ponen frente a ellos. Vayamos al segundo grupo de fotografías:

Estas cuatro ofrecen una imagen mucho más agresiva y peligrosa de las fuerzas policiales, disparando contra manifestantes e incluso lanzando cócteles molotov. Esto último, ciertamente, resulta sorprendente, pero la foto (número 6) está ahí y salvo que alguien demuestre que ha sido manipulada, debemos tomárnosla en serio. Todavía tenemos un tercer grupo de fotografías donde salta a la vista el papel violento de la policía:

Más de lo mismo: acoso y agresión a manifestantes, a los que no podemos juzgar por las acciones que hayan podido provocar la reacción policial. Tan sólo vemos carreras, manifestantes arrastrados y golpeados con evidente agresividad. Más allá del uso de armas e incluso cócteles molotov, la fotografía número 9, que obviamente es una captura de vídeo, es posiblemente la que, a mi juicio, refleja mayor encarnizamiento policial. Más allá de mi posible torpeza en la búsqueda de fotografías, no he sido capaz de hallar nada más o nada que aporte algo nuevo en relación a la violencia policial en Kiev durante estas jornadas de abierto conflicto entre opositores al gobierno de Yanukovych y fuerzas policiales.

Curiosamente, las mismas búsquedas a través de Google, me han permitido encontrar muchas más fotografías que muestran el otro lado de la violencia, la practicada por los manifestantes. Sobra decir que cuando hablo de manifestantes doy a entender lo mismo que cuando hablo de policías, y es que no todos ellos han sido generadores netos de violencia o, al menos, que no todos ellos han ejercido activa y físicamente la violencia. Empecemos el repaso a la violencia ejercida por los manifestantes con las primeras cuatro fotografías:

Un análisis frío del papel de los manifestantes según las fotografías que hay en la red, proporciona evidencias que ponen en entredicho su presunto papel pacífico, al menos de parte de ellos, más allá de las razones que tengan para rebelarse contra el régimen o gobierno ucraniano. El zarandeo y quema de autobuses, el acoso y enfrentamiento directo con la policía, así como el cuerpo a cuerpo experimentado por manifestantes bien provistos de palos e incluso improvisados escudos con simbología fascista (ver foto 16) no permite aventurarse en las conclusiones que desde ciertos entornos pro-europeístas se están anunciando.

Hagamos un inciso antes de continuar con las fotografías de los incidentes en la Plaza de la Independencia. Prestemos atención a la foto número 16. El escudo referido tiene dibujada la cruz y el círculo, un conocido símbolo del poder blanco o "white power". Los números dibujados en cada cuadrante no son casuales. El 14 simboliza las famosas "14 palabras" del eslogan del "líder supremacista blanco, escritor y criminal estadounidense" David Lane (2), que podríamos traducir, utilizando igualmente 14 palabras, como "debemos asegurar la existencia de nuestra raza y el futuro de los niños blancos":

El 88 también proviene de la simbología nazi. Como nos cuenta Tilman Allert en su "The Hitler Salute", "in written correspondence, the number 88 is sometimes used by some neo-Nazis as a substitute for Heil Hitler ("H" as the eighth letter of the alphabet)" (3). ¿Qué pinta toda esta simbología neo-nazi en las protestas contra el gobierno ucraniano? Regresemos al 14 y fijémonos en la mano que hay delante del símbolo fascista o supremacista blanco, con esos tres dedos estirados (pulgar, índice y central). Aunque no es exactamente igual, guarda similitudes con el símbolo de uno de los principales grupos opositores al gobierno ucraniano, llamado Свобода («Svoboda», que significa "libertad" en ucraniano), y que también enseña una mano levantando tres dedos (pulgar, central y anular), grupo liderado por Oleh Tyahnybok, al que podemos ver "en su salsa" en las siguientes fotografías:

Oleh Tyahnybok es el líder de un partido neo-nazi que está en el centro de las negociaciones que estos días se desarrollan en Kiev entre opositores y el gobierno de Yanukóvich. No es un elemento que haya sido desplazado a ostracismo político alguno. Sus 36 diputados (sobre un total de 450) le han permitido estar en todos los frentes abiertos de lucha antigubernamental y pro-europea. Junto a él, se han destacado Vitali Klitschko (ex-campeón de boxeo, que con sus 42 diputados forma parte como socio del Partido Popular Europeo de Merkel, Durao Barroso o Rajoy) y Arseniy Yatsenyuk (delfín de la oligarca multimillonaria y ex primera ministra Yulia Tymoshenko, ahora encarcelada, que con sus 90 diputados -de 450, recuerdo- es el principal grupo opositor sobre el papel). Es decir, Oleh el neo-nazi, Vitali el ex-boxeador  y Arseniy el delfín, con sus 168 diputados, a más de 50 diputados de la mayoría absoluta, han puesto en jaque a todo un país del tamaño de Ukrania.

Los manifestantes reclaman la liberación de Tymoshenko

No cabe duda que estos tres elementos van de la mano, como podemos ver en el siguiente conjunto de fotografías. Para que nos entendamos, el ex-boxeador es el más alto y fornido, el delfín es el más delgado e informal (y con gafas), mientras que el neo-nazi es el tercero en discordia, fácil de reconocer con su cara de malas pulgas, y aún más tras haberle visto saludando al estilo nazi. Entre las fotos podemos ver a "grandes estadistas" como el senador estadounidense y ex-candidato republicano a la presidencia de su país, John McCain, al que ya habíamos visto antes congeniando con su colega de extrema derecha en un acto político en Kiev:

Ellos son los tres líderes opositores que encabezan las protestas. Antes de finalizar este inciso y regresar a los incidentes de la semana pasada, convendría echar un vistazo a un par de curiosas fotografías:

La primera de las dos fotografías retrata uno de los innumerables encuentros que líderes "occidentales" han mantenido con los opositores ucranianos. No me detendré en la figura de Petro Poroshenko, oligarca como Yulia Tymoshenko, e influyente hasta perder el sueño. De esa foto me interesa resaltar la ausencia de Oleh, el líder de Svoboda, quién sabe si por imposición estadounidense para no comprometer al Secretario de Estado Kerry con un militante neo-nazi. La segunda fotografía, tomada en una manifestación en Diciembre del año pasado, con el trío al completo, es una nueva muestra de la camaradería y compenetración que este frente opositor mantiene con las fuerzas continentales de la ultra-derecha, representadas aquí por el ex-primer ministro de Polonia, que en su momento llego a formar un tándem reaccionario con su hermano, fallecido en un accidente de aviación.

Acabamos de ver someramente el caldo de cultivo ideológico de la oposición organizada al gobierno de Ucrania. Fuera de la capital, en regiones gobernadas por algunas de estas formaciones opositoras, llegan noticias como ésta: "el consejo regional de Ivano-Frankivsk decidió prohibir en la región las actividades y el uso de símbolos del gobernante Partido de las Regiones y el Partido Comunista por ser contrarios a los intereses nacionales y violar los derechos y libertades de los ciudadanos de Ucrania" (4). De modo que podemos añadir la coletilla 'anticomunistas' a estos opositores.

Continuemos, ahora sí, con la serie de fotografías de los incidentes en la Plaza de la Independencia o, actualizando reflexiones, con lo que podríamos empezar a llamar "las consecuencias o los efectos de la reacción":

Se constata el uso de gases por parte de los manifestantes contra la policía. De esta serie de fotos me ha impresionado la pasividad de los agentes, que parecen más preocupados por protegerse que por responder a la agresión. En ese sentido, la fotografía número 20 es paradigmática y hasta cierto punto sorprendente: un joven con una camiseta de Svoboda, el partido neo-nazi liderado por Oleh Tyahnybok, fustiga a la los policías. Uno de ellos parece seriamente afectado por el gas y sus compañeros tratan de protegerle en lugar de lanzarse sobre el agresor. Sigamos con la serie:

El 'crescendo' de la serie se hace evidente en estas cuatro fotografías. Los manifestantes persiguen y agreden violentamente a la policía, perpetrados de palos, gas, vallas y todo lo que encuentran. Hay algo preparado u organizado en la actitud de los manifestantes más violentos que, insisto, no tienen por qué representar en principio a una mayoría, pero que protagonizan incidentes muy llamativos finalmente obviados por Falsimedia. Nuevamente, como se observa en la fotografía 24, sorprende la pasividad policial. Sigamos:

La violencia de las protestas alcanza cotas más que elevadas con el lanzamiento de cócteles molotov. Hay decenas de fotografías como éstas en la red, lo que sugiere que, al contrario de lo que sucede con los "cócteles" lanzados por la policía (y que vimos en una fotografía anterior), esta técnica de agresión debió ser frecuente entre los manifestantes. Todavía hay más:

En relación a los incidentes de la Plaza de la Independencia de Kiev de la semana pasada, no es fácil encontrar fotos que ilustren la violencia policial más allá de lo que ya he mostrado. En cambio, abundan las fotografías en las que se refleja nítidamente la violencia extrema de ciertos energúmenos. Las armas de fuego, y éstas no parecen de fogueo o para dispersar, abundaban entre los manifestantes. Nuevamente, como se observa en la fotografía 30, los agentes mantenían la posición a pesar de los violentos ataques y amenazas recibidos, recalco, con todo tipo de armas.

Esta serie final, con la que concluyo el repaso, contiene algunos ejemplos de violencia contra la policía. Resulta impactante la fotografía 36, con un policía ardiendo, posiblemente a causa de un cóctel molotov o, quizás, por el impacto de un cohete como el de la fotografía 35. Para cualquier observador imparcial, incluido el que, como un servidor, desconfía casi por sistema de la policía, que en nuestro entorno social ha dado sobradas muestras de violencia gratuita, sorprende lo que estas fotos nos están enseñando. No dudo que puedan aparecer nuevas imágenes en las que se constate algún detalle novedoso en relación a la actuación policial en Kiev, pero puedo poner la mano en el fuego al afirmar que esta serie de fotografías es un reflejo bastante fiel de lo que ha trascendido en la red y, sin duda, más fiel que el dado por los grandes periódicos y canales de televisión.

Viendo la presencia masiva de periodistas (por ejemplo, las fotografías 15, 19, 21 ó 22) cuesta creer que vayan a aparecer imágenes que ayuden a florecer entre las ruinas de la desinformación la siempre temida (y por algunos esperada) represión policial salvaje. Teniendo en cuenta los referentes históricos (la Revolución Naranja o la desmedida campaña permanente en Falsimedia contra Vladimir Putin), la ideología subyacente en el bando opositor, los apoyos internacionales recabados y las pruebas gráficas halladas, tengo la impresión de que esta presunta "revolución" apesta. Por otro lado, cometeríamos un error si, tras constatar las graves contradicciones del movimiento opositor, nos entregásemos acríticamente a la defensa de los intereses rusos. Como nos recordaba ya en Diciembre Petro Pustota en un interesante reportaje (5), Ucrania está sometida al "doble chantaje de la UE y Rusia". Ahora bien, no puedo eludir la visión absolutamente crítica hacia la UE, lo que me lleva a interesarme por elementos de su análisis no menos necesarios:

"Tanto la "Revolución Naranja" como EuroMaidan representan un proyecto de modernización de estilo occidental. Y este exige cambios de liberalización del mercado, que rompan la dependencia de la planificación centralizada y de una productividad basado en incrementos de oferta a favor de la innovación tecnológica y la apertura a la IED (inversión extranjera directa). Estas transformaciones están implícitas en el Consenso de Washington de 1989, originalmente dirigido a los estados latinoamericanos"

Y es que, a tenor de la historia reciente del capitalismo, que Pustota resume elocuentemente en otro fragmento de su reportaje, convendría preguntarse por la viabilidad social de los proyectos pro/pan-europeístas de la oposición ucraniana:

"Si se transpone el mismo plan a la realidad de Ucrania, uno puede preguntar evidentemente cómo se van a compensar las pérdidas de los hogares producidas por las políticas neoliberales en una economía atrasada según los estándares de la OCDE"

Hace unos años podíamos encontrar excusas meramente ideológicas en la crítica a los planes estructurales del FMI, EEUU o la Europa realmente existente pero a día de hoy, con la que está cayendo, no podemos quedarnos callados mientras los intereses imperialistas dominantes, pues no hay otra forma de decirlo, siguen obsesionados por uniformizar el mundo con sus recetas, que nos conducen al desastre económico y ecológico. A pesar de las contradicciones propias del gobierno de Yanukóvich, de los recelos hacia la policía (por muy moderada que se haya mostrado en esta crisis, a buen seguro debido a las órdenes recibidas, ¿como suele suceder?) y de las duras críticas que legítimamente podemos esgrimir contra Putin y el gobierno de Rusia, la alternativa es peor, más antipática, más imperialista y con más sangre en sus manos: la alternativa la conocemos bien, somos "nosotros", la antidemocrática UE y el imperio dirigido desde Washington. No se trata tanto de apoyar a Rusia como de impedir lo que esos impresentables opositores pretenden. Rafael Poch (6) lo ha dicho con su habitual clarividencia en el blog que maneja en La Vanguardia "semi-clandestinamente":

"Este es un mundo desigual; Imperio y colonia, señores y vasallos, centro y periferia. La Unión Europea no reconoce ni las formas diplomáticas, ni la soberanía nacional, ni la más elemental equidad entre sus miembros. Eso ya lo sabían en las plazas españolas, griegas o portuguesas. ¿Cómo vamos a comparar el capitalismo oligárquico ucraniano con las democracias occidentales y sus “valores europeos”?"

Lucien de Peiro

Notas:

(1) Suelo englobar dichos a medios mediante el término 'Falsimedia' y no son intoxicadores en sí por ser 'no alternativos', sino que lo son porque dichas dinámicas de intoxicación coinciden casi matemáticamente, como si de un molde manipulador se tratase, con ellos. Esto, como es evidente, requeriría un análisis pormenorizado de los medios que, en oposición a éstos, califico de 'alternativos', donde en algunos casos podríamos hallar las citadas dinámicas reprobables.

(2) Ver detalles sobre su biografía en http://es.wikipedia.org/wiki/David_Lane

(3) "En la correspondencia escrita, el número 88 es utilizado en ocasiones por algunos neo-Nazis como sustituto de Heil Hitler ("H" como la octava letra del alfabeto)". En http://en.wikipedia.org/wiki/Nazi_salute.

(4) Ver en http://spanish.ruvr.ru/news/2014_01_26/Prohiben-el-partido-gobernante-y-el-comunista-en-dos-regiones-de-Ucrania-0300/
(5) http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=6463

(6) http://blogs.lavanguardia.com/berlin/?p=540

Fuente: Further, 3 de febrero de 2014

Lea en La Pluma:

Ucrania: el punto de no retorno

Palabras clave:Ucrania  EuroMaidan  Víktor Fédorovich Yanukóvich  efectos de la reacción  Svoboda  Plaza de la Independencia de Kiev  violencia  Falsimedia  revoluciones de colores  Revolución Naranja  disputa geoestratégica  Unión Europea  Rusia  EuroMaidan  Vladimir Putin  Consenso de Washington  Troyka  políticas neoliberales  OCDE  

Actualizado ( Miércoles, 12 de Febrero de 2014 00:31 )  

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