La pluma dice lo que el hombre calla...

19 febrero 2018 - 04:03
Esto se debe a la aceleración del ritmo de estrés de la vida profesional y alto costo del tratamiento de los problemas sexuales psicológicos comprar-rx.online
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Geopolítica de la dignidad e indignidad

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Está expirando un año colmado de grandes tragedias pero también de grandes esperanzas. A mediados de este, sin que hubiera culminado el mundial de fútbol, miles de toneladas de bombas cayeron en Gaza (que ahora se cobija con las ruinas y se dispone a naufragar en el invierno que avisa ser crudo) de la mano del nazi-sionismo israelí, con la subsecuente lista de muertos, heridos e infraestructura destruida; una masacre septembrina de 43 futuros maestros de pobres en Ayotzinapa –México–, en medio de un mar de fosas comunes, y un proceso de paz en Colombia fueron parte de la utilería política de 2014.

Este último, a ciencia cierta nadie sabe qué alcance tendrá puesto que en la mesa de negociaciones están sentados sendos adversarios, y uno de ellos maneja el pragmatismo de un jugador de póker acostumbrado a ganar o a hacer trampa para lograrlo. Lo cierto es que maneja muchas cartas bajo la manga, y una de ellas es un comodín muy importante que muestra una imagen muy parecida a la del tío Sam y que para efectos de mayor comprensión significa que en esta patria aplazada nada cambiará así sea mínimamente, y menos el modelo económico, causa fundamental de la guerra sexagenaria.

Adornan negativamente el marco anual, miles de emigrantes africanos –que para efectos de mayor comprensión es mejor denominarlos desarraigados– del recóndito continente negro, que mueren en el Mediterráneo como si ese fuera su destino ante una Europa vacía de humanidad que alquila palco para ver ese hundimiento de proyecto de vida que pretende cambiar el hambre milenaria por una fosa en el fondo del mar; y unos desarraigados que no cesan de salir de sus madrigueras en Colombia y en Siria y en Irak. Pero, y también dentro de esas lides y linderos, vimos a un pueblo de kurdos, en Kobane –en la frontera norte de Siria con la oscura Turquía (la bellaca que encarcela, asesina y persigue al pueblo kurdo como parte integrante de su ideario de nación y que le da la mano a las huestes asesinas de Daesh, comercialmente conocido como Estado Islámico)–, defenderse del salvajismo explícito impulsado por el califa del rólex, Abu Bakr al-Bagdadi, como si fuera un solo hombre, y mejor, vimos a ese ejército de pobres luchar con las uñas y ser dirigido por mujeres que solo hablan de libertad y justicia, cosa que a estas alturas de la cooptación de la izquierda mundial por el posmodernismo imperialista, debe sonar extraño.

Cae pues el telón de un teatro cuyo director cada vez hace menos esfuerzos por esconder la verdadera razón del pretendido caos mundial, cual es la acumulación de capital a ultranza con una tasa de ganancia mejorada a costa de vidas y salud humanas. El estado de bienestar europeo cae, como cae el precio del petróleo al ritmo de la baja de la demanda y de la potencial estanflación que agobiará el nuevo 2015. Y a la par se abaten como hormigas, miles de hombres en el África Occidental al ritmo de ese etéreo ébola, el mismo que ve Occidente casi como un castigo divino en esa porción de tierra, al ignorar la verdad por ese magro manejo mediático de los mass media burgueses, cual es la geopolítica de la división internacional del trabajo que obliga al África a ser una tierra proveedora de aceite de palma, coltán, oro y petróleo, llevando ello al desplazamiento de la frontera agrícola, en donde el ecosistema se resiente y cobra con creces, al desplazar a los huéspedes naturales del virus, los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae, hasta la puerta de los esmirriados campesinos.

Esas mismas noticias e interpretaciones mutilan otra verdad: el FMI obligó hace muchos años a los países, ahora golpeados por el ébola, a recortar el presupuesto de inversiones en salud, educación y subsidios para los cultivos y por ende los mínimos de inversiones en salud pública no se vienen dando, lo cual ocasiona la expansión veloz de cualquier enfermedad infecto-contagiosa. Se despertó la epidemia en abril del presente año, y todos en el palco se quedaron esperando que el escenario se congelara en la hirsuta África y que por nada se trasladara a los mercados blancos, olvidándose de la globalización del capital y por tanto de la trashumancia del presente siglo. Cuando eso sucedió, cuando el travieso virus saltó la tapia del pavor y éste viajó hasta la blanca Europa, saltaron las alarmas, y, como es usual, Cuba se puso al frente del ataque a dicha amenaza civilizatoria con más de 260 profesionales de la salud, y claro, Estados Unidos, como es tradicional, envió cientos de soldados pero para la contención armada.

No lejos de allí oímos de las tropelías del grupo islamista Boko Haram en Nigeria, en donde el secuestro y las masacres no salen de los cuadros de noticias diarias, sin saberse mucho de ello, pues no podemos perder de vista que el imperialismo norteamericano tiene en la mira al continente africano para establecer en esas tierras el comando Africom, idea acariciada desde antes de la caída de Gadafi, para continuar con la expansión, ad infinitum, de la siniestra visión del "Control de Espectro Completo", en donde cada hombre del planeta, cada resistencia, cada palabra, son objetos de control con medios tecnológico-militares para así evitar una unidad mundial de los pueblos en contra de la opresión imperialista. Estados Unidos y sus aliados cierran el cerco, no solo contra Rusia y China, sino contra cualquier resistencia que tenga en su ideario el imposibilitar o dificultar ese incremento venido a menos de la tasa de ganancia capitalista; y si para ello tiene que borrar el planeta con cualquier medida horrorosa, pues debemos tener claro que no dudará un segundo en hacerlo.

¿Y Europa?

Mal, muchas gracias. Estos catorce años después de iniciado un siglo de expectación, han sido terribles para los ciudadanos del culto continente. A estas alturas ya no puede pensarse esa tierra como una isla de perfección, en donde el derecho de asilo, el empleo bien remunerado y mil arandelas más del estado de bienestar han ido pasando al cuarto de san Alejo. Grecia, Irlanda, España, Italia, van cayendo como piezas de dominó en el teatro de operaciones del capital. La pobreza ya es la compañera de los pueblos otrora ricos y cultos. El nazismo, la xenofobia y mil enfermedades más acompañan la decadencia de ese continente. Y por supuesto, la solidaridad con todas las campañas humanitarias y de resistencia mundiales se han venido a pique, como cientos de humildes embarcaciones africanas en ese gran lago del Mediterráneo.

La extrema derecha coge aire y gana espacios que la burguesía le va entregando, pues ahora se impone el realismo capitalista que persigue un objetivo claro a costa de las grandes mayorías. Arrecia la crisis del capitalismo, y el paganini sale a la palestra y para mayores males, el nacionalismo vuelve a encumbrarse como en la Alemania nazi, y los inmigrantes empiezan a ser vistos como la gran amenaza amén del perifoneo del "inevitable choque de civilizaciones" que pregonan los más preclaros miembros del fascismo europeo. Ahora, en algunas regiones de la mismísima Alemania, se habla semanalmente de no dejar "islamizar a Europa". ¿Quisicosas coyunturales, o ascenso decidido de la dictadura terrorista de las clases dominantes mundiales?

Y en ese escenario sale la princesita, pero no en el marco de una pieza teatral que rememore los bellos clásicos de los cuentos infantiles, sino más bien en un contexto clásico shakesperiano, donde la traición y la mentira se mueven en los pasajes de los enormes castillos en procura del poder y la riqueza, en suma, vemos con ojos aterrorizados desde el palco mundial, el acuchillamiento del derecho internacional por unas manos siniestras que vestidas de nacionalismo, lanzan un velo que se adelanta al telón para esconder la terrible figura del nuevo rey que destila sangre por todos los poros.

Hace un año exactamente, un oligarca más de la vetusta Ucrania era sacudido inicialmente por un pueblo que no veía un futuro claro si este con sus formas políticas oscuras continuaba con el mando presidencial. Yanukóvich es su nombre. Le acusaban de corrupción, de haber rematado la calidad de vida, de haber empobrecido inmisericordemente a todo un pueblo, pero semanas más tarde a esas consignas se le sumaron otras más "realistas", mejor escritas, ah, y se le agregaron armas y presupuestos, grandes personajes norteamericanos y europeos, todos a una exigían voltear la alianza estratégica hacia la Unión Europea, y romper casi que de lleno, la hasta ahora gran unidad con el oso ruso. Y triunfó el realismo imperialista; las consignas iniciales, profundamente populares, fueron barridas al son de los tiros y las explosiones, y las muertes. Más de cien cadáveres marcarían el inicio de una nueva tensión inter-europea. La princesita salía a la palestra con su blanco traje y sus lindos zapatitos salpicados de sangre y, por supuesto, con el pelo un tanto desarreglado. Se impuso, a ojos vistas, un golpe de estado en la era del posmodernismo, en todo el puente de Rusia, esto es, en el patio trasero de la nación del Putin inteligente, el mismo que le ha tocado desempeñar un rol parecido al de un gran torero más que al de un gran estadista. Es la posmodernidad armada: le tocó sacar el capote y esconder la espada, a su pesar.

Es así como esta cabeza de puente rusa que le permitiría seguir siendo a Rusia un gran imperio, de acuerdo a las palabras del polaco Brzezinski, pasó a ser una cabeza de puente occidental y antirrusa, en donde el mandamás norteamericano se pasea hondo y lirondo amenazando aquí y allá con desencadenar una hecatombe nuclear, si es necesario, pues América está lejos del barullo. Y para ello agilizó trámites de tal manera que toda Europa perteneciera a la OTAN –la misma a la que el presidente colombiano Juan M. Santos le va a servir con hombres en una situación de posconflicto nacional–, violando el pacto que se hiciera después de la caída del muro de Berlín entre las potencias capitalistas y la alicaída Unión Soviética. La OTAN se encuentra emboscada a todo lo largo de las fronteras este-europeas con la Rusia capitalista. Y la misilística norteamericana se halla en casi todos los países, no amenazando propiamente a Irán o al Estado Islámico, sino a Rusia.

Pero Putin no se ha amilanado. A pesar de las múltiples sanciones económicas y políticas producto de la "apropiación" de esa base estratégica de la Armada en Sebastopol, península de Crimea, Rusia continúa, enhiesta, el camino un tanto aporreada por la desvalorización del rublo y por el bloqueo que Estados Unidos le obliga a ejecutar a su maniatada doncella, la Unión Europea. ¿Pero, a los ojos del derecho internacional, Rusia sí asaltó la soberanía ucraniana, al pasar para el lado ruso esa disputada península? Para ello tendríamos que mirar la historia contemporánea evitando equivocarnos demasiado.

Esa impetuosa península que sobresale en el Mar Negro fue dadivosamente entregada por Nikita Kruschev en 1953 a la Ucrania soviética de entonces, después de la muerte de Stalin. Todo indica que fue un acto equivocado, pero entendible, en tanto el territorio soviético era uno y nadie preveía, para entonces, que 37 años más tarde sucedería lo que allí ocurrió. Y claro, todo continuó con extrema normalidad: la población mayoritariamente era rusa o rusófila, la flota del Mar Negro, como faro que iluminaba esa portentosa entrada a la Unión Soviética, se mantuvo firmemente hasta este año; últimamente pagaba un arriendo hasta el año 2040 que se había firmado previamente con la Ucrania exsoviética.

A los ojos de cualquier avisado el movimiento putinesco era previsible, o ¿el imperialismo occidental pretendía que el nuevo régimen fascista de Ucrania expulsara la flota del Mar Negro y que Rusia se quedara sin defensa posible en esa ruta de acceso, ampliándose de esa manera el cerco iniciado desde finales del siglo pasado? Claro que era previsible la jugada del matador Putin, la cual dejó sin aire a Europa y a Estados Unidos. Pero no todo paró allí: en el este de Ucrania, unas fuerzas patrióticas que nadan en una babel de ideologías que confluyen todas en posiciones antifascistas, se alzaron, creando un nuevo frente a la naciente oligarquía dominante que se creía victoriosa en ese juego que apenas empezaba. Y claro, Kiev, con Poroshenko a la cabeza, el famoso rey del chocolate, respondió como solo lo sabe hacer un loco: sin cordura masacró en Odessa cientos de hombres que intentaron oponerse a la nueva dictadura fascista del sector derecho que tiene en el primer ministro Arseni Yatseniuk su gran conmilitón y a ese ejército nutrido por el sector nacionalista extremo –cuyo ícono es el que fue un gran aliado de Hitler en las campañas de exterminio polacas, Stepan Bandera–, que pretendía imponer el yunque y el martillo a las regiones otrora obreras, comunistas y bien industrializadas. Y esto sembró un precedente que marcaría el corazón de los futuros combatientes en su contra.

Se desató pues la guerra a principios de abril de 2014. Empezó a oler a pólvora todo el este de Ucrania limítrofe con Rusia, y las gentes de la región de Donbass comenzaron a legislar para dar nacimiento rápidamente a dos repúblicas autodenominadas populares: Donetsk y Lugansk. Allí se fundieron hombres de muchas nacionalidades: viajaron a esa tierra del "Nunca Jamás", españoles y checos, alemanes y americanos, franceses, israelíes, rusos y hasta afganos, unos para pelear contra las nacientes repúblicas y otros para defenderlas, dando paso a un baño de sangre que aún no cesa. Rusia ha negado siempre su participación en esta contienda y por el contrario, y con un pretendido ánimo de calmar aún más a sus "socios occidentales", como llama a las potencias imperialistas, ha invitado para que sumen esfuerzos en lo atinente al alto el fuego que debería darse para agilizar la negociación de una Ucrania federal, descentralizada, en donde las regiones tengan vida propia.

Desde septiembre de este año, el mismo mes de la masacre de Ayotzinapa y del inicio de la invasión de Kobane por el Estado Islámico, se está observando una frágil tregua que sigue sumando muertos a esos más de 3500 que han caído en lo que va del año, y que pertenecen fundamentalmente a las toldas de las poblaciones civiles. La última noticia, como epígrafe de la tragedia, avisa del retiro de Ucrania de las filas de los países no alineados, para pasarse a las filas de las alineadas con la OTAN. Se avanza a paso seguro hacia una hecatombe nuclear, solo que al inicio de ella se anteponen varias piezas teatrales que el mundo tiene que conocer para contar con su aquiescencia en el hundimiento del botón rojo que todo lo inicia y todo lo termina.

Pero Asia…..

Claro, Putin se movió rápidamente haciendo que la metáfora de Demócrito se cumpla cabalmente en la política internacional, es decir, sabe que al cruzar el río en la ida y el regreso, no es igual las dos veces. Ahora, el mismo río de los negocios energéticos toca a China e India, países emergentes que disputan hombro por manga el poderío económico norteamericano.

Europa se atrevió a cortar ciertos nexos económicos con Rusia, incluidos algunos financieros. Varios bancos rusos se resintieron y otros tantos negocios tecnológicos y militares se derrumbaron o están cerca de hacerlo. Y claro, la potencia económica de 17 millones de km2, envidiados varios millones de ellos por Estados Unidos, respondió cancelando contratos con la UE de compra de frutas, legumbres y vegetales, golpeando de paso a muchos agricultores españoles, polacos y alemanes, y generando por tanto una problemática cercana a los 5 mil millones de euros anuales, sin que Europa haya dado algún tipo de salida o apoyo a este nuevo frente. Inmediatamente Rusia reactivó las relaciones con Latinoamérica y le puso un parche a este faltante.

Asimismo, y en vista de que la UE sigue maniobrando de la mano de su jefe norteamericano, Rusia torció sus propuestas gasíferas a China, India y Turquía, y canceló el gasoducto Southstream que iniciaba su periplo desde Bulgaria, afectando la proyección de consumo de gas de la vieja Europa. Obama, demagógicamente, ha salido repetidas veces a confirmar que Estados Unidos casi que puede exportar gas licuado a Europa, el producido a partir del fracking(fractura hidráulica) no previendo que el mismo desorden productivo mundial llevaría meses después a bajar los precios del petróleo a niveles del año 2008, afectando millonarias inversiones en ese país y ocasionando que de pronto se estalle una nueva burbuja que sería en este caso energética. Se dice que hay un capital cercano a US$500.000 millones invertidos en el negocio de la fractura hidráulica, la cual, salvo los negocios forward de las grandes corporaciones, anda muy alicaída con el barril petrolífero a menos de US$60.

La depresión económica se vuelve pandémica y ahora apunta a la estanflación con todo lo que ello significa para el desempleo y el cierre masivo de empresas. La demanda trastornada por una crisis a la cual los bancos centrales solo le han puesto pañitos de agua tibia, empuja groseramente los precios energéticos a la baja. Y por tanto, el golpe es múltiple: Venezuela, cuyo componente fundamental en la exportación es el petróleo, es una de las grandes víctimas junto con Rusia e Irán. La teoría conspirativa anuncia que ello puede ser posible, en tanto la dictadura monárquico-medioeval de Arabia Saudita puede complotar con el imperialismo norteamericano para que ello suceda y así golpear estratégicamente a esos tres países que han estado en la mira del gobierno de Obama desde el inicio de su mandato; pero puede más el análisis con cargas de profundidad cuando pregunta para llevar la anterior teoría al absurdo: ¿Es posible sostenerse un complot que afecte severamente las arcas de los dos presuntos complotados, es decir, puede Estados Unidos dejar hundir parte de su expectante industria energética que le representaría supuestamente la autosuficiencia sin que sus bases económicas se resientan aún más? Ídem para Arabia Saudita.

Estados Unidos tiene una deuda externa superior al PIB, y ello limita lo suficiente a Obama para, por ejemplo, subsidiar una actividad económica tal como lo hace con la agricultura, con la amenaza, además, que en la medida de que se profundice la caída, el subsidio se haría mayor hasta reventar las arcas. Eso es imposible, y si así fuera, estaríamos entrando en una etapa de un capitalismo kamikaze, un capitalismo suicida, y eso hasta el presente no se ha visto. De lo anterior se deduce que la única manera de lograr el aumento de los precios energéticos, es mejorando la demanda, cosa que a finales de 2014 se ve muy lejana.

De allí que la locomotora que queda moviéndose firmemente por los rieles(sin saberse hasta cuándo) es China–a pesar de que se espera un crecimiento inferior al de 2013– y a ella la busca ahora el capital ruso. Grandes cambios se observan en el horizonte: uso extensivo de las monedas nacionales en el intercambio de mercancías, un gasoducto ruso que le aportaría 38.000 millones de metros cúbicos de gas anuales a la China que se posicionó como la primera potencia económica del mundo y como primer acreedor de Estados Unidos.

El rublo cayó más de un 20% en los últimos días, posicionándose en una tasa de cambio cercana a los 60 rublos por dólar. Pero no fue solo el rublo, también el peso colombiano, el dinar africano, y la moneda iraní, o sea, las monedas de las economías cuyas exportaciones fundamentales están relacionadas con la energía. Si bien esta caída desfavorece la política económica en lo atinente al control de precios al consumidor, también tiene la otra cara de la moneda que habla de que toda exportación saldría favorecida, amén de que ese país tiene unas reservas internacionales cercanas a US$500.000 millones de dólares y la deuda externa pública sólo se aproxima a los US$100.000 millones. La economía capitalista rusa es más enclenque que la anterior economía soviética, por conocidas razones, pero si se hace un desapasionado análisis, los indicadores macroeconómicos son lo suficientemente sólidos como para resistir por un largo período los embates de la crisis capitalista mundial y las sanciones de Occidente.

El camino de las sanciones acompañado del cerco misilístico de la OTAN, apuntan a generar un cambio de régimen a partir de revoluciones de colores tras el estrangulamiento de la economía, pues como a Cuba, se intenta arruinar una economía que en este caso es de una gran potencia nuclear, pero con el antecedente que el mismo Obama tuvo que reconocer en estos días que el bloqueo de más de 50 años aisló más a Estados Unidos que a la misma Cuba. Lo propio sucederá con estas medidas, máxime que el sistema capitalista obedece a unas razones económicas y a un proceso tal, que no se pueden tomar medidas unilaterales sin que se afecte el conjunto del sistema. Se dice, inclusive, que la crisis europea se ha profundizado con las medidas antirrusas, es decir, casi que Europa se dio un tiro en el pie cuando resolvió seguir ciegamente al amo norteamericano en la lucha por la hegemonía mundial.

Últimamente Rusia respondió a la múltiple agresión con una doctrina militar atiborrada de visos pragmáticos, en donde anuncia que la OTAN, alianza militar de sus anteriores socios apreciados, representa una gran amenaza si no la mayor que tiene ahora dicho país, aseverando que se reserva el derecho de responder con todo su poderío nuclear ante una embestida nuclear o un ataque militar convencional que ponga en peligro la existencia del Estado[1]. Tiempos de crisis y de amenazas de guerra, que si se llegara a presentar, sería quizás la antesala de la destrucción del planeta pues solo se necesitan un número cercano a 110 bombas de alta potencia para generar el aterrador invierno nuclear que barrería cualquier esperanza de vida. Amanecerá y veremos.

Corea del Norte: ¿un enigma indescifrable para Occidente?

Llevamos tantos años escuchando de la caída inminente de Corea del Norte, que ya no le prestamos atención, aunque de vez en cuando el imperialismo nos recuerda que ese país sigue siendo un objetivo, como muchos otros, apetecible, a pesar de que esa digna nación, como Cuba, tiene una política nacional que deja mal parados a Tirios y Troyanos, cuando de analizarla se trata.

La izquierda respetuosa le endilga una dictadura horrorosa en donde el "culto a la personalidad" es la base de ella. Ídem el imperialismo norteamericano, poniendo este de presente la infinita diferencia entre las dos Coreas: la capitalista y la comunista. El discurso norcoreano se hace inaprensible para las mentes cerradas en viejos dogmas que apuntan a explicar el mundo desde una cartilla, que para fortuna de la realidad se encuentra bien lejana de ella. La práctica de la idea Juche, como ideología y como cotidianidad política, rebasa nuestra inteligencia, nuestra comprensión. La idea Juche va más allá de la autodependencia y fue descrita por Kim Il Sung como "la independencia política, autosuficiencia económica y autodefensa militar."

Lo cierto es que ese país, de 120 mil km2, un tanto más grande que Cuba, tiene en su haber un gran desarrollo tecnológico y militar, amén de una gran industria pesada. Ernesto Guevara lo visitó a finales de 1960 y en una entrevista en enero de 1961 dijo lo siguiente: "Es, realmente, el ejemplo de un país que gracias a un sistema y a dirigentes extraordinarios, como es el mariscal Kim II-Sung, ha podido salir de las desgracias más grandes para ser hoy un país industrializado". Sólo 7 años fueron suficientes para hacer que el país retomara la senda del desarrollo después de la terrible guerra que barrió literalmente todos los rincones de la república democrática. ¿Será acaso ello comprensible para nuestra mente occidentalizada?

Las hambrunas de la última década del siglo XX no se han repetido con la intensidad de entonces, a pesar de que el país no puede ser autárquico por conocidas razones de calidad de sus tierras y por no poseer grandes riquezas energéticas. China aún es su gran aliado, pese a las profundas diferencias ideológicas que los separan, entendiéndose ello en el pragmatismo chino, como el sostenimiento de una entente contra la penetración estadunidense desde el sur de la península.

La prensa occidental siempre nos ha vendido la idea de una dictadura loca y de unos dirigentes que dinásticamente se pasan el poder, sin ahondar más en ello. Asimismo, han mostrado un país manejado por un sistema de gobierno que no solo somete a su pueblo sino que ha puesto a esa parte del planeta bajo una inminente amenaza de guerra nuclear, siendo la verdad todo lo contrario. Los ejercicios militares que el imperialismo yanqui hace con el ejército de Corea del Sur desde el momento mismo que se pactó el armisticio en el paralelo 38, allá en el año 1953 -técnicamente estos dos países aún están en guerra-, siempre buscan la manera de provocar la respuesta del Norte, cosa que lo han logrado repetidas veces. Aun así, la dirigencia y el Partido Comunista no han echado al olvido las esperanzas de la reunificación de las dos Coreas, meta que el imperialismo sabotea pero que la acompañan los pueblos del mundo.

Las provocaciones no cesarán contra este país o contra otro que se quiera salir de la esfera imperialista-capitalista, como tampoco lo harán ahora con Cuba, pues Obama al aceptar el intercambio de prisioneros, anunció el cambio de táctica para acelerar la caída del régimen ante la obsolescencia de la anterior. La última y bien grotesca fue la película "La entrevista" producida por Sony Pictures, de capital japonés, en donde se mofan del actual líder Kim Jong-un y del sistema por el cual han luchado incansablemente por más de 70 años, el liderazgo y su pueblo. En esta babosa película cuyo argumento central es el asesinato del líder –previamente preparado el lanzamiento con un coctel de mentiras que hablaban de sabotajes y amenazas creado en los laboratorios de la CIA para impulsar una mediocre producción y lograr los objetivos políticos y económicos–, de nuevo "ganan" y pretenden exponer ese país al "ridículo". Estoy seguro de que el resultado final será todo lo contrario, puesto que millones de hombres estamos avisados del interés que secunda tan mediocre filmografía y de la vieja estrategia imperialista de dominio e imposición de tareas en la absurda división internacional del trabajo la cual es redoblada para todos los países del Tercer Mundo que se han alejado de la órbita yanqui.

En América Latina, yace la esperanza….

El partido o movimiento español, Podemos, el cual ahora disputa hombro a hombro la política con los partidos tradicionales españoles, tiene en el altar de su ideario a América Latina como un área geopolítica que ha sabido sacudir los viejos andamiajes imperiales. Es así como desde el ascenso de la revolución bolivariana a Venezuela, múltiples factores políticos impulsados por tan grande tsunami social y político promovieron cambios a pesar del deseo norteamericano de mantener este subcontinente como el tradicional patio trasero. El dictado de Monroe se empezó a desmoronar desde finales del siglo XIX, con un Martí hijo de Bolívar y padre de Nuestra América. Los profecías martianas que hablaban, haciendo extensiva la advertencia bolivariana de la plagada de males para nuestros países, del monstruo que quería tragarse toda América Latina, se vieron cumplidas cuando ese congreso del imperio estableció el dictado de la enmienda Platt para la Cuba que estaba a punto de liberarse, por mano propia, de la opresión española.

Un imperio que reemplazó a otro; una tierra que pretendía ser un casino o simplemente una casa de putas para los viajeros yanquis, era el dictado anglosajón. Cuando los hijos de Bolívar y Martí le cerraron el paso a esos oscuros agoreros en la Cuba revolucionaria, el imperio no se imaginó que cuatro décadas más tardes se le iba a empezar a desmoronar esa adusta barrera anticubana, con el surgimiento del movimiento bolivariano nacido de las entrañas del caracazo antineoliberal de 1989. Y Chávez fue la figura. Pero claro, el imperialismo no se quedó con los brazos cruzados al ver el hundimiento de su fragata con la bandera del ALCA, y el surgimiento de un movimiento "progresista" en contra del "dictado histórico" de Monroe. Uno tras otro, país por país, menos por supuesto, Colombia, fueron saliéndose tímidamente del abrazo del "fin de la historia". Es así como en Argentina, Ecuador, Paraguay, Brasil, Venezuela, Salvador, Uruguay y hasta Chile, la mano prodigiosa de las revoluciones pacíficas y democráticas se empezó a observar y la derecha histórica retrocedió sin vergüenza alguna. Por supuesto, que no todo lo que brilló fue oro, puesto que el progresismo apenas representó una ligera democratización de las costumbres políticas y uno que otro cambio semiestructural del poder capitalista. Colombia, eso sí, reafirmó la rodilla para el imperialismo norteamericano. Mientras Cuba era sometida a un bloqueo atroz que se agudizó en la década de los 90's con la ley Helms-Burton y la Torricelli, la oligarquía colombiana le jugaba al dictado imperialista de catalogar la lucha insurgente como una avanzadilla más del narcotráfico, y en lo interior, le apostó al brazo paramilitar para terminar de ejecutar la contrarreforma agraria y disponer amplios territorios para la inversión extranjera. Las armas fueron empleadas para desalojar y desterrar a más de 5.5 millones de campesinos y pobladores pobres con el estandarte de la lucha contrainsurgente.

América Latina iba a parir nuevos movimientos sociales, nuevos regímenes progresistas, mientras las clases dominantes colombianas devolvían las manecillas del reloj de la historia para continuar con el sometimiento de todo un pueblo a los dictados espurios del capitalismo mundial. Como si por estas tierras no pasara el tiempo, la combinación de todas las formas de lucha fue llevada a efecto con gran maestría por esta impasible oligarquía cuya patria es la chequera.

Aun así, no puede asegurarse que esa estrategia del pavor y del caos les iba a rendir frutos definitivos, en tanto el pueblo colombiano tuvo un resurgir político, de la mano no solo del ejemplo de los países vecinos, sino también de la lucha contra la crisis que esas mismas clases en el poder generaron empobreciendo con sus políticas neoliberales a una gran parte de la población que no le quedó otra opción que salir a la calle a reclamar lo que es suyo: la soberanía. Y los campesinos dieron el ejemplo con sus gritos y tomas de carreteras, y las capas más pobres de la población gritaron en sendas jornadas de reivindicación de la soberanía, sus urgencias y sus visiones. Ya no bastaba que un político uribista les indicara por dónde dirigirse; no, ahora parecía que nuestro pueblo hablara con su propia voz. Y en medio de ello, las negociaciones de paz acompañadas por muchos países como Venezuela, Cuba y Noruega, también en medio de un alboroto geopolítico mundial que amenaza con abrasarnos con sus fuegos. Ahí se notaba con claridad que cada continente tenía sus urgencias.

En 2014 se soltaron algunas amarras y se afirmaron otras. Ni el progresismo pudo zafarse de la atadura capitalista, ni el neoliberalismo pudo salirse plenamente con las suyas. Las interminables guarimbas de este año en Venezuela casi dan al traste con el gobierno de Maduro. El gobierno de Obama jugó sus mejores cartas, pero la corrupción y la división de la derecha venezolana impidieron que los objetivos fueran logrados, sin dejar de reconocer que la firme decisión del gobierno de Maduro remató el siniestro plan que pretendía regresar a Venezuela a las toldas imperiales. Claro que las premisas para el impulso de esas guarimbas aún permanecen como un recorderis de lo que puede repetirse: la inflación, la escasez de divisas, el acaparamiento, la corrupción en esferas gubernamentales y la cuasi-paralización de un aparato productivo casi enteramente en manos de la oligarquía, además de un comercio internacional que baña en dólares el sabotaje de la burguesía a un manejo sano de este y que de hecho es un robo de divisas o reparto a uñazo limpio de la renta petrolera, hace que el cuadro casi que permanezca estático. Y peor, ahora se le agrega la disminución de los precios del petróleo, lo cual afectará ostensiblemente las entradas del gobierno bolivariano.

Raúl Zibechi en sus escritos ha demostrado hasta la saciedad cómo el progresismo no ha avanzado lo suficiente de la mano de los pueblos para salir de la esfera extractivista o de la dependencia del capital. Si hacemos un balance de cualquiera de los gobiernos que saltaron a la palestra como grandes opositores de las prácticas ortodoxas capitalistas, tenemos que concluir que no se han logrado los propósitos, ni siquiera los mínimos, en tanto vemos institucionalizadas todas las luchas; en tanto la autogestión obrera y campesina no asoma la nariz en ninguna de esas revoluciones democráticas, máxime que después de la muerte de Chávez, en Venezuela, se ha entronizado un cierto sabor de persecución del pensamiento crítico; ídem para Ecuador, cuando vemos a un Correa ensimismado en ciertas peleas non-sanctas con la CONAIE(Confederación de nacionalidades indígenas del Ecuador), mostrando el brillo de un discurso que solo se escucha a sí mismo.

Podríamos hacer una pregunta: ¿Ha avanzado el poder popular en algunas de las naciones cuyos gobiernos se denominan progresistas? A las claras podríamos responder que no, que aún persiste la estructura básica capitalista; los medios de producción y los mecanismos de distribución de las mercancías no han sido tocados, y peor, no se vislumbran cambios estratégicos en los comportamientos de dichos gobiernos. Las nuevas clases que han salido a flote en esos países asoman la cabeza y su nuevo frac avisa que el teatro burgués aun no va a ser clausurado.

En la Argentina de los Kirchner avanza a pasos brutales el fracking, la amenazante fractura hidráulica, pues dicho país está seco en las reservas energéticas lo que augura un futuro no muy plausible; además el movimiento social está de capa caída, en tanto el gobierno de Cristina no se ha destacado por ser el más cercano a lo que debiera ser el puntal de su gobierno. Ah, y peor, en la mira está el default pues parte de la deuda se encuentra en manos de los famosos fondos buitres.

Colombia, despunte de un final, o comienzo de un camino pedregoso

De todos es conocido que este país, patria aplazada, se ha distinguido en el concierto latinoamericano por soportar unas clases en el poder que rayan en la genuflexión con los dictados del capital internacional. Su atiborrada chequera, producto de cientos de años de explotación inmisericorde de los recursos humanos y naturales, aun no se desinfla, pues la "oportunidad país" se mueve por entre las mejores ferias del mundo como una prostituta atractiva que satisface a los clientes en las más mínimas exigencias. Y con el gobierno de la "prosperidad inversionista" todo se agudizó y aún más con el discurso de la paz y la promesa de que nada cambiará, salvo el terror de la insurgencia. Dos años de negociaciones, miles de inquietudes, una sociedad que aún no es escuchada y una persecución a la intelectualidad crítica y a los dirigentes sociales, amén del sostenimiento del terror paramilitar en cientos de municipios de la mano del siniestro fuero militar que se trasviste en impunidad, es el marco de la Colombia de fin de año.

Tres puntos acordados, y una paz que no se equipara a entrega de armas, pues el escepticismo no puede alejarse de la mesa de negociaciones, no así por los representantes de los siniestros, sino por la insurgencia que no olvida lo que sucedió con la Unión Patriótica, y que sabe que el aparato paramilitar no solo está intacto, sino que está robustecido.

Las organizaciones populares no han sido lo suficientemente escuchadas, no por el deseo de las Farc, sino porque el Estado colombiano adoptó esa actitud para no alborotar el avispero político nacional. Para la oligarquía no hay nada más amenazante que nuestro pueblo movilizado, y ello lo demuestra los más de 10 mil presos políticos y 200 mil desaparecidos. "Nada está firmado hasta que todo esté firmado"….en medio de la guerra, a pesar de los varios ceses al fuego unilaterales de la insurgencia. Y cuando todo esté firmado, pues la oligarquía unificada en torno a Juan Manuel Santos, se va a ir al referendo y no a la Asamblea Constituyente que piden a gritos las Farc. Nadie en el mundo se equipara a estas clases en el manejo de sus intereses estratégicos.

Sin embargo, en el seno del pueblo subsisten las suficientes dudas con el tema de la A. C, en tanto la correlación de fuerzas no favorece a la izquierda para ir allí y lograr los mejores resultados. No olvidemos que la última fue la de 1991, y el efecto definitivo, si bien hubo ligeros avances, fue una constitución neoliberal; con ella entramos de frente al extremismo neoliberal, a la apertura de nuestra economía al capital extranjero y a la toma de posesión del país completo por los intereses más antinacionales jamás conocidos.

La Mesa de Negociaciones ha servido para demostrar la catadura, o caradura, del Estado colombiano a los ojos del mundo. ¿Pero qué mundo está interesado en esas pequeñas negociaciones, cuando el frente principal está que se incendia? La Colombia posconflicto es un sueño de idealistas que creen que a partir de la cesación del olor de la pólvora en los montes vamos a pasar a la construcción de una sociedad más civilizada. Santos nos ha dado las claves suficientes para ser no solo escépticos sino pesimistas–no solo por el impulso que le va a dar al daño definitivo del ecosistema nacional con el fracking que asegura cínicamente que va a ser el más limpio del mundo–, y las hizo saber recientemente en Estados Unidos, cuando en una reunión con distintos empresarios de ese país aseguró sonriendo y sin apagar los micrófonos: " en la Mesa de la Habana no se está negociando la forma del Estado, ni el modelo económico, ni se va a entregar nada más allá de las armas de la subversión". Y de allí surge la pregunta: ¿No ha sido el modelo económico y las formas políticas de dominación las causas principales de este desangre añejo? ¿No ha sido esa siniestra clase en el poder la responsable de la tragedia, y la insurgencia y la resistencia del pueblo, el resultado dialéctico de esas asquerosas políticas de dominación y acumulación? ¿De cuál posconflicto, pues, estamos hablando?

El posmodernismo también aplazó el correcto significado de los vocablos. ¿De qué posconflicto hablamos cuando el incendio de la crisis mundial y regional nos va a alcanzar en unos meses o años, cuándo estarán enterradas las armas? Amanecerá y veremos…….

 

Álvaro Lopera, especial para La Pluma, 27 de diciembre de 2014



[1] actualidad.rt.com, edición del 26 de diciembre: " La nueva doctrina militar de Rusia cita a la OTAN como una de las principales amenazas"

 

Álvaro Lopera: Ingeniero químico. Editor de El Sirirí Insomne, Colaborador de La Pluma.

 

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Actualizado ( Lunes, 15 de Febrero de 2016 01:36 )  

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