La pluma dice lo que el hombre calla...

24 septiembre 2018 - 11:32
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46 fotos de Walker Evans para “The Crime of Cuba” (1933) puestas a la venta por 850.000 dólares. Hemingway las había olvidado en Key West

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aut_315BisHabríamos podido dejarlo así: Hemingway conoce en La Habana a un compatriota, el joven fotógrafo Walker Evans, un día a finales de mayo de 1933. No se convierten realmente en amigos, durante las tres semanas de la estancia de Evans. No pasa nada, nothing, excepto algunas buenas borracheras. Exceptuando también que el escritor le presta 25 dólares - Evans está arruinado - y que el fotógrafo le pide que saque del país 46 fotos de entre unas 400 que saca en las calles de La Habana, capital de un país que vive bajo la feroz dictadura de Gerardo Machado. Hemingway pesca el pez espada. Evans caza las imágenes para el libro “The Crime of Cuba” de Carleton Beals. Cada uno su trabajo. Evans y Hemingway jamás volverán a verse. ¿Los azares de la vida?

 

  
                         "Hem"                                                          W. Evan

Así pues, hasta aquí, está en la anécdota, como existen otras tantas. Incluso habría podido pasar inadvertida. En la vida de Hemingway, estas 46 fotos se hundieron en el olvido. Sus biógrafos - son numerosos (Carlos Baker, Jeffrey Meyers, Kenneth S. Lynn, Valery Danby-Smith…) - no dejan constancia de este encuentro. Tampoco hay ningún indicio en la correspondencia publicada por el escritor. Cuando muere Walker Evans en 1975, con 72 años, habría dicho adiós a sus 46 fotos desde hacía tiempo, quizás pensó directamente que se habrían perdido, e incluso destruido. Nada nos dice que intentó un día recuperarlas ante Hemingway.

Habríamos podido, pues, quedarnos aquí. Y hoy, lo que fue acaso una anécdota, entre otras tantas, se vuelve un negocio extraordinario. Estas 46 fotos (reunidas en un solo lote) vuelven a surgir magistralmente con ocasión de su venta en Estados Unidos, por De Wolfe and Wood RareBooks y Michael Brown RareBooks. Según cifras oficiales, su venta, 84 años después, podría alcanzar los 850.000 dólares.

Es verdad que mientras tanto, Walker Evans llegó a ser uno de los fotógrafos más grandes del planeta.

Cuando Walker Evans, con 30 años, llega a La Habanaen mayo de 1933, para tomar las fotos destinadas al libro de CarletonBeals, “TheCrime of Cuba”, tiene, disimuladas entre sus pertenencias, algunas cartas de recomendación. Beals había estado en Cuba a finales del último trimestre de 1932. Se halla por lo tanto en condición de darle a Evans algunos contactos tan discretos como útiles.

Entre ellos, el Cubano José Antonio Fernández de Castro, su hermano Jorge, Rivero y Farres, (sin precisión), Phillips (James Phillips, del Times), Haas, de United Press… Cuando regresó a Nueva York, en realidad una semana más tarde, Evans le escribe a Carleton Beals: “José Antonio Fernández de Castrome sedujo y divirtióabsolutamente, es el arquetipo mismo del Latino, Farres es un verdadero príncipe. No pude encontrar, y lo siento, a Machiavelli The Ferrara.” En esta carta, no habla de Ernesto Hemingway.

Su encuentro en La Habana fue fortuito.

Al cabo de tres semanas, sale entonces Evans de La Habana con unas 400 fotos. Se va de allí sin haber sido inquietado, cuando su material bien habría podido llamar la atención de los funcionarios de la Aduana, y costarle unos cuantos problemas importantes. Nada de esto.

“No tuve ningún problema con las autoridades”, le escribirá a Carleton Beals.

Las 46 fotos de Evans de las que se vuelve a hablar hoy, 84 años más tarde, tal vez no todas inéditas, tuvieron una historia muy singular, con más razón si el importe esperado de la venta se alcanza o supera. Extraño, ¿gracias a o a causa de Hemingway? La negligencia de Hemingway.

Se encontraba Hemingway en La Habana el 12 de abril de 1933. En aquella época hacía unos viajes de ida y vuelta entre Key West (más cerca de Cuba que de Miami) y el puerto de La Habana, a bordo del Anita, un yate de 10 metros que pertenecía al dueño del SloppyJoe’s, de Key West, Joe Russell, bootlegger, que servirá de modelo al personaje de Harry Morgan, en Tener y no tener.

http://tlaxcala-int.org/upload/gal_17813.jpg

Las 46 fotos fueron a parar en alguna parte de la casa del escritor,que había comprado en Key West, en diciembre de 1928, la Spanish House, en el n° 907 de Whitehead Street, cerca del faro de la ciudad. La Sra. Hemingway de esta época es Pauline Pfeiffer, su matrimonio tuvo lugar en París, en mayo de 1927, en la iglesia Saint-Honoré de Eylau. Se separaron en 1939, ya había dejado Hem el domicilio conyugal de Key West, para reunirse con Martha Gellhorn en La Habana e instalarse en 39/40 en la Finca Vigía, en la parte alta de La Habana.

Russell le cobraba sólo 10 dólares diarios a Hemingway, cada vez que el escritor se entregaba a su nueva pasión, la pesca en alta mar, especialmente el pez aguja. Esta vez había alquilado el Anita para una campaña de pesca de dos meses (o más). Se había asegurado los servicios de Carlos Gutiérrez como piloto y consejero de pesca. En abril y mayo, capturó unamediade un pez aguja al día. Y,al menos, una borrachera cada 24 horas.

En la capital cubana, Hem se alojaba en el hotel Ambos Mundos, en la esquina de la calle Obispo (en la otra se encuentra el Floridita), habitación 505, que le costaba 2 dólares diarios. Hemingway, el escritor, ya tenía en su haber, principalmente, Fiesta, Adiós a las armas y Muerte en la tarde. Por lo tanto sus cuentas bancarias estaban provistas. Aunque la fortuna sólo le llegaría después de la publicación de Por quién doblan las campanas en 1940.

Es muy probable que Walker Evans conociera a Hemingway a través de José Antonio Fernández de Castro. Algunos evocan la fecha del 31 de mayo durante una cena organizada por el Cubano.

Evans no espera nada del escritor. Y a la inversa. Sobre todo a la inversa. Poco después, Evans se encontró sin dinero y, gracias a unos 25 dólares que le presta Hemingway, puede permanecer una semana más en La Habana y acabar su trabajo de fotógrafo.

Ambos hombres no se hicieron amigos durante estas tres semanas. A no ser que nos hagamos amigos cuando compartimos los mismos mostradores de bares y las mismas noches de borracheras. Así como lo recordó Evans, “Hemingway no sabía qué hacer… y necesitaba a un compañero de juerga”.

Cuando Evans le confía sus 46 fotos a Hemingway, pues no se las confía a un amigo, sino a alguien que va a volver a Estados Unidos y que es lo suficientementefamosocomo para evitarle preocupaciones imprevistas en el momento de pasar por la Aduana.

“Tengo fotos listas para esta tarde, y tendré más para mañana”, le escribió en un telegrama a Hemingway. O sea un total de 46 cuya historia va a volverse desoladora.

En Key West, entre 1933 y 1939, pues las 46 fotos de Evans van a vegetar en alguna parte del desordenadorevoltijo del escritor, en su domicilio. Por lo visto se olvida de ellas. ¿Tuvo algún recuerdo de ellas?

 

Una de las 46 fotos: Estudiantes revolucionarios, calificados de "terroristas", presos en 1933

 A finales del 39, le dice a Toby Bruce, el asistente y chófer de la pareja Hemingway, que tome en la casa todo lo que ya no quería Pauline, recién divorciada. Hemingway con la ayuda de Bruce almacenó sus maletas, sus libros, sus cabezas de animales y otros bienes, en el Sloppy Joe’s Bar, donde se quedaron más de veinte años… hasta que Mary Welsh, la 4a esposa de Hem, su viuda por aquel entonces, vino a buscarlo todo allí en el otoño de 1961, tres meses después de la muerte del escritor.

Con toda evidencia, las 46 fotos de Evans - entre otras muchas cosas de todo género - no formaron parte de la mudanza de Pauline, ni tampoco de la de Mary Welsh. (1908-1986) que mandó los mejores objetos de Hem a la John F Kennedy Library en Boston, otra parte al Museo de Key West y Toby Bruce y su esposa heredaron una buena pila de estas cosas viejas de Hem. Entre las fotos se encontraban 46 imágenes en blanco y negro hechas en Cuba. ¿Qué hizo la pareja Bruce con esteprecioso"montón"?

No fue hasta el año 2002 cuando se hizo una relación entre estas fotos, el fotógrafo Walker Evans, Cuba, Hemingway y su único encuentro. Fue entonces cuando el hijo de los Bruce, Benjamin “Dink” le dijo a la Sra. Pennington que “cerca de 40 de las 46 fotos sin identificar de la colección familiar se parecían mucho” a las 73 que figuraban en el libro “Walker Evans: Cuba” que acababa de salir en Estados Unidos en 2001. Un peritaje inmediato reveló que las fotos de los Bruce eran efectivamente de Walker Evans y habían sido tomadas en La Habana.

Toby Otto Bruce (1910-1984) siguió siendo un amigo íntimo de Hem hasta su muerte en 1961; suponemos que durante unos 20 años más se conformó con asegurarse de que todo seguía en el mismo sitio, que nada había sido robado. Con el tiempo, “de hecho”,se convirtió en el “propietario” de los bienes, las cosas, los papeles, etc. que Hemingway había descuidado en el Sloppy Joe’s.

Su amigo Toby Bruce, incluso había sido el intermediario en la compra de la Finca Vigía de Cuba, en 1939/1940, que iba a ser el domicilio de Hem hasta su salida definitiva de Cuba en 1960. Hem no quería que su nombre apareciera en la transacción, para evitarque los vendedores especularan sobre el precio al enterarse del nombre del verdadero comprador.

Valery Danby-Smith Hemingway aporta un testimonio interesante: “Cuando Hemingway dejó de vivir en Key West, en 1939, al separarse de Pauline, habían sido almacenados, en el sótano del Sloppy Joe’s,baúles llenos de cosas de todo género, sobre todo papeles. Hemingway siempre pensó transportarlos a Cuba, lo que no hizo”.

En octubre de 1956, se encontraron dos baúles en París, en los sótanos del hotel Ritz. Estaban allí desde 1928, cuando Hem se fue con Pauline a Key West. Contenían sudaderas y sandalias, viejos recortes de periódicos, los cuadernos azules preferidos de Hem, así como algunas páginas de ficción, que llegarían a salir en “París era una fiesta”, publicado en 1964, después de su muerte.

¿Acaso Bruce y su esposa Betty hicieron algún día un inventario preciso de sus tesoros hemingwaynianos? Lo ignoramos. Benjamín Bruce, en cambio, por lo visto más curioso, se encargó de hacerlo, con el éxito conocido. Entre 2004 y estos últimos años, se montó una exposición itinerante en Estados Unidos,“Walker Evans - Cuba, Ernesto Hemingway, threeweeks”.

El día de la venta efectiva del lote de las 46 fotos, Benjamín Bruce tal vez cobreunos 850.000 dólares, céntimo arriba o abajo.

 

Otra de las 46 fotos : "Newsboys" (vendedores de periódicos)

Gracias a Hemingway

Scott de Wolfe: “Hace varios años, me hice amigo con Benjamín Bruce cuyos padres trabajaron para Hemingway y habían reunido una gran “colección Hemingway”. Benjamín Bruce me pidió que le ayudara a encontrar una casa para la colección.

“Las fotografías se venden a un precio fijo. Llegamos a este importe (850.000 dólares) haciendo investigaciones en los registros de las subastas por las fotografías de Walker Evans

“Preferiríamos que la colección fuera vendida a un museo o a una biblioteca. La inmensa mayoría de las grandes instituciones recibieron nuestro catálogo” (conversación por e-mail).

BONUS

1-      “ The Crime of Cuba” de CarletonBeals (1893-1973), que contiene el porfolio de 31 fotos de Evans, sólo existe en inglés (1933, Ed. J.B. Lippincott, Philadelphia and London, 441 páginas, Bibliografía selectiva, Índice de 24 páginas)

2-      En 1966, la editorial Payot publicó en francés (traducción de Laurent Jospin) “América latina. Mundo en revolución” (271 páginas, bibliografía sumaria). Sobre Cuba: páginas 11-23.

3-      En español: mayo 1936-“Prólogo de la liberación de Cuba”, editado por la sección central para la propaganda en el extranjero del Partido Revolucionario cubano (Auténticos), el prólogo a “La razón del 4 de Septiembre” de Enrique Fernández, miembro del PRC (Auténticos) asesinado por orden de Batista durante la huelga revolucionaria de marzo de 1935.

Según Wikipedia en inglés, CarletonBeals es el autor de unos cincuenta libros y estudios publicados entre 1921 y 1973.

Quedaría por escribiruna monografía en francés sobre Carleton Beals.

Haz clic  para abrir el catálogo  (en inglés)

 


Michel Porcheron

Original: 46 photos de Walker Evans pour « The Crime of Cuba » (1933) mises en vente pour 850.000 dollars : elles avaient été oubliées par Hemingway à Key West

Traduit par María José Castaing

Fuente: Tlaxcala, 28 de enero de 2018



Palabras clave:Walker Evans  Ernest Hemingway  Fotografías  Cuba  Michel Porcheron  

Actualizado ( Miércoles, 31 de Enero de 2018 18:21 )  

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