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Militares subversivos y prepotentes

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A comienzos de la presente semana hemos conocido el “Comunicado de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro (Acore) sobre las conversaciones con las FARC”[1].

Al leer este Comunicado queda uno con una mezcla de sorpresa, desconcierto e indignación al conocer, por escrito, el talante reaccionario de la FFMM colombianas en la presente coyuntura.

El Comunicado expone diez puntos como presupuestos y luego concreta en tres los acuerdos con los que debería terminar la negociación. Examinemos los apartes más importantes del Comunicado.

  1. Bajo ninguna circunstancia podemos sacrificar nuestros principios y valores democráticos, con el fin de lograr inciertas soluciones.”

¿Cuáles principios y valores democráticos están en riesgo de ser sacrificados? No lo dice. En sus intervenciones ellos hablan de la democracia, el país, la seguridad y de ahí no pasan.[2] Coincido con los oficiales en retiro en que los valores y principios democráticos son muy importantes, ellos ya están consignados en la Constitución colombiana. Si las conversaciones de paz van contra la Constitución lo más lógico es impugnarlas ante los tribunales. “Otros valores o principios democráticos” que no sean derecho positivo (vigente y vinculante) están al margen de la ley. Este vacío conceptual tomémoslo como un “pecadillo venial de los militares: su trabajo no es operar con leyes”.

  1. Un manejo político inapropiado o equivocado frente a tan exageradas demandas, constituiría un daño irreparable al futuro de nuestro país. Se pondría en alto riesgo el porvenir de la Republica.”

¿Cuáles demandas? Lo que se firmó entre las partes es un “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. ¿Cuál es el contenido? Una agenda de seis puntos que incluye Política de desarrollo agrario integral, Participación política, Fin del conflicto, Solución del problema de las drogas ilícitas, Víctimas e Implementación, verificación y refrendación; a su vez en cada uno de estos puntos hay asuntos esenciales como salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza, resarcir a las víctimas del conflicto, derechos humanos, verdad. ¿Será que el Estado abandona sus funciones si dialoga y busca alternativas sobre todos estos aspectos?

¿Están los militares en contra de esta agenda? Este vacío conceptual tomémoslo como otro “pecadillo venial de los militares: su trabajo no es operar con acuerdos, pactos, convenios o contratos.”

  1. La excesiva generosidad del Estado en este proceso constituiría una gran muestra de debilidad que seria hábilmente explotada por los terroristas.”

¡Madre mía! Cuando un Estado es generoso en salud, vivienda, educación, erradicación de la pobreza, es cuando se acabarán las razones que dan origen al conflicto social y armado que padece Colombia. ¿Será que los militares no han visto el hambre, el atraso, la obscena desigualdad económica a lo largo y ancho de la geografía nacional? ¿Están en contra de que esto se solucione? “Este vacío conceptual ya tiene pinta de “pecado mortal” de los militares, hay que estar ciego para no ver semejantes realidades”.

  1. El Gobierno sólo debe ofrecer lo que nuestras instituciones democráticas otorgan a todos nuestros conciudadanos.”

Justamente: hay millones de colombianos que viven en la miseria absoluta y en la pobreza. Las instituciones democráticas les ofrece demasiado poco, por no decir que nada. Si el Estado cumple su papel y erradica semejantes males de tal forma que todo ciudadano tenga acceso a los servicios esenciales sería estupendo. “¡Hurra!, por este acierto conceptual de los militares”.

  1. La paz podría ser la victoria, pero, como bien se dice, para alcanzarla, hay que ganar la guerra. Ganar la guerra es quebrar la voluntad de acción de los terroristas. Es debilitarlos tanto como sea necesario para lograr que renuncien a sus aspiraciones y se sometan a las leyes de la Republica. Esto no implica exterminar hasta el último terrorista.”

Dice Clausewitz, el sabio y universal teórico de la guerra: Como la guerra no es un acto de pasión ciega, sino que está dominada por el objetivo político, el valor de ese objetivo determina la medida de los sacrificios que hay que realizar para obtenerlo. Esto se refiere no solo al alcance de esos sacrificios, sino también a su duración. En consecuencia, tan pronto como el gasto de fuerza sea tan grande que el objetivo político ya no sea equivalente, este objetivo deberá ser abandonado y el resultado será la paz.[3]

Continúa Clausewitz: ...la guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de la misma por otros medios.” Luego concluye: “...el propósito político es el objetivo, mientras que la guerra es el medio, y el medio no puede ser nunca considerado separadamente del objetivo.[4]

¿Estudiaron los militares colombianos a Clausewitz? Si la respuesta es no, grave, muy grave. Si la respuesta es sí, peor: o no lo entendieron o es tal su mezquindad que lo olvidan a propósito. “Pecado mortal de los militares al no aplicar a Clausewitz, por razones de su oficio, están en la obligación de conocerlo y aplicarlo. Millones de vidas, enormes sufrimientos, valiosos patrimonios lo reclaman.”

  1. Queremos una paz estable y duradera y unas Fuerzas Militares altamente motivadas y fortalecidas que tengan la suficiente capacidad para garantizarla.”

Totalmente de acuerdo. “¡Hurra!, por este segundo acierto conceptual de los militares.”

  1. No queremos terroristas ejerciendo cargos de poder y militares que han defendido legal y constitucionalmente esta nación, condenados, humillados y confinados en las distintas cárceles del país.”

Luego de un acuerdo de paz los insurgentes no serán terroristas. Antonio Navarro, Gustavo Petro y muchos otros, fueron insurgentes, “terroristas” y luego de un proceso de paz han ejercido o ejercen altos cargos públicos... “y el país no se ha derrumbado”.

Ahora bien, la paradoja que defienden los militares es de lo más curiosa cuando dicen que “no quieren militares que han defendido legal y constitucionalmente a la nación confinados en las cárceles del país”. Si están en las cárceles es porque se apartaron de la Constitución y la ley, así lo establecieron los tribunales luego de un debido proceso. ¿Quieren entonces impunidad total para ellos? “Pecado mortal de los militares: deben acatar, defender y hacer cumplir la ley, no pueden estar al margen de ella.”

  1. Negociar en medio del conflicto, favorece principalmente a los terroristas. Siempre han aprovechado esta circunstancia para intensificar su accionar terrorista y obtener ventajas en la mesa de conversaciones. Debe modificarse la agenda, e imponer un cese al fuego unilateral que prohíba expresamente el accionar terrorista indiscriminado contra la población civil, el uso de campos minados, el desalojo de tierras, el secuestro, la extorsión, la comisión de otros delitos atroces y la utilización del movimiento “Marcha Patriótica” como brazo político de la organización terrorista. Este movimiento político deberá ser liquidado hasta tanto no se llegue a un acuerdo final de suspensión del conflicto armado.”

La mayoría de este punto son opiniones de los militares. Pero donde sí se meten donde no los llaman es en cuanto a lo de la Marcha Patriótica (MP). Lo de que “es el brazo político de la organización terrorista [FARC] y de que deben ser liquidados hasta tanto no se llegue al acuerdo final”, es un despropósito mayúsculo. Nos “suponemos” que deben ser “liquidados” por la vía legal: quien tenga indicios de los vínculos de la MP con la guerrilla que acuda a los tribunales y que sea un juez quien los “liquide”. Así funciona una democracia regida por un estado de derecho. “Pecado mortal de los militares: acusar sin pruebas a un movimiento político de ser el brazo armado de una organización ilegal, después de que otro movimiento político homólogo suyo (Unión Patriótica) fuese exterminado (cinco mil muertos no dejan dudas) aduciendo razones similares.”

  1. Todo tema relacionado con nuestras Fuerzas Militares, debe ser innegociable. De todos es bien conocido, la intención de debilitar nuestro aparato militar, único freno real y efectivo, que les impediría lograr en un futuro inmediato, implantar un régimen de extrema izquierda, al estilo los ya existentes en nuestra región. En este proceso de negociaciones, sin duda alguna trataran de imponer como mínimo, algunas condiciones como la eliminación definitiva del fuero y de la justicia penal militar, revisión de la situación laboral de nuestros combatientes en su carácter de régimen especial, reducción del pie de fuerza y restricciones significativas de tipo presupuestal. También podrían incluir la creación de una guardia o milicia nacional, que podría ser integrada por los terroristas que sean desmovilizados.”

Para que nos entendamos, si la insurgencia se acaba o se convierte no sabemos en qué, los militares dicen que su pie de fuerza no debe disminuir, que su partida presupuestaria no debe modificarse y que su situación laboral, sanitaria, de vivienda, etc., debe permanecer inalterable.

Parece ser que los militares colombianos, con lo buenos soldados que son, no se han dado cuenta que el aparato militar colombiano no es rentable. Más de quinientos mil efectivos sumando las FFMM (ejército, marina y aviación) y la Policía nacional, que no han podido derrotar un puñado de miles de guerrilleros.

Porque ante el número de insurgentes, asunto este de extrema especulación e importancia, los militares se encuentran en una sin salida.

Si son “muchos” los guerrilleros, veinte mil o treinta mil, malo: no han servido ni el Plan Colombia, ni el Plan Patriota, ni la “ayuda” de los grupos paramilitares haciendo guerra sucia (Terrorismo de Estado), ni el enorme porcentaje del erario público que se han gastado, ni los más de quinientos mil hombres que “defienden la democracia”.

Si son pocos, un poco más de diez mil contándolos a todos, peor. ¿Cómo es que esta enorme estructura estatal, con “todos los factores a su favor”, no los ha podido vencer? ¿Cómo es que más de 500.000 hombres no pueden derrotar a más de diez mil insurgentes? La respuesta es sencilla: el “soldado” hambre, injusticia, pobreza, nutre sin cesar las filas guerrilleras y lo convierte en formidable y perenne adversario.

En cuanto a los privilegios laborales, sanitarios y de toda índole que tienen las FFMM, que no se los toquen, siempre y cuando sirvan de referente para que se les otorgue al conjunto del pueblo colombiano.

Pecado mortal el de los militares que quieren continuar un conflicto civil simplemente para conservar sus trabajos y sus jugosos presupuestos, que alcanzan para tanto, menos para haber derrotado “al enemigo terrorista” durante más de cincuenta años.”

  1. ... los oficiales pertenecientes a las reservas activas de nuestras FF.MM., consideran indispensable tener una amplia participación de carácter permanente en las mesas de dialogo... Para este propósito, podría pensarse en una representación de tres oficiales, uno por cada fuerza...”

Ya hay dos generales (r) en la mesa. Dos de cinco negociadores plenipotenciarios. No podrán alegar que no fueron escuchados, con tal de que no le hagan caso a la mayoría del decálogo que hoy cuestionamos... ¡Tercer Urra! Por la presencia de los militares en la mesa.

Posteriormente el Comunicado de Acore recomienda que los Acuerdos finales deben culminar en: 1. Desmovilización total y entrega de armas. 2. Suspensión del narcotráfico por parte de los insurgentes y no inclusión de este delito como conexo al político. 3. Acción penal real y efectiva contra quienes se desmovilicen, mediante la correcta y justa aplicación de la ley estatutaria que establezca el marco jurídico para la paz de reciente aprobación. La justicia transicional, debe castigar como mínimo los delitos atroces y todas las conductas considerados de lesa humanidad.

Al respecto solo decir que el punto de llegada lo establecerán las negociaciones, en las que deberán intervenir muchas personas: entre otras el pueblo organizado. En cuanto a los delitos atroces y de lesa humanidad recordar el enorme cúmulo de sentencias, procesos y denuncias que soporta por estos delitos el estamento castrense. “Pecado venial de los militares meterse en temas en los que tienen rabo de paja y puede salirles el tiro por la culata.”

Por último los militares cierran con broche de oro su Comunicado: “Finalmente queremos hacer conocer a la opinión pública nacional, nuestra clara intención de respaldar este proceso dentro de las circunstancias aquí planteadas y particularmente a nuestro Comandante General de las FF.MM [el Presidente Santos]...”.

Es decir “respaldan este proceso dentro de las circunstancias aquí planteadas” (decálogo y punto de llegada de las conversaciones), de lo contrario no. ¿Será posible semejante insubordinación? Los militares poniéndole condiciones al Presidente de la República de Colombia, representante máximo de la soberanía nacional.

Pero la cosa es más grave aún. En otro “PRONUNCIAMIENTO DE LAS RESERVAS ACTIVAS DE LAS FUERZAS MILITARES AL PUEBLO COLOMBIANO”[5] firmado el 14 de junio pasado, a propósito de la aprobación del “Marco Jurídico para la Paz”, los militares sostuvieron que “Si esto llegara a ocurrir, nuestras tropas, como defensoras legitimas del país y de sus instituciones, no seria extraño que pudieran terminar en las cárceles, respondiendo injustamente por actuaciones derivadas del cumplimiento de su deber constitucional.” Un llamado al Golpe de Estado en toda regla. Una prepotencia sin límites.

Al ponerle condiciones a su Jefe Máximo para el proceso de paz y al consentir acciones ilegales en caso de que se aprobara una Ley, los militares se adentran en el terreno de la SUBVERSIÓN, DE LA DESOBEDIENCIA AL PODER SOBERANO: EL PEOR DE LOS PECADOS MORTALES DE CUALQUIER INSTITUCIÓN MILITAR. En cualquier país democrático esto daría para un relevo de la cúpula militar, en Colombia no. Alianzas, servicios, favores y secretos entre la élite gobernante y sus FFMM garantizan que no pase nada de momento. Se olvidan los militares que han sido los guardianes de la oligarquía más represiva y astuta de América Latina. Y que cuando se trata de negocios esta rancia élite no tiene escrúpulos. Hoy le juegan a la paz y si llega a ser rentable para ellos y para muchos, quien se oponga a ella y haya “cometido pecados veniales o mortales”, que se cuide.


[1] http://movimiento-social-colombiano.over-blog.es/article-comunicado-de-la-asociacion-colombiana-de-oficiales-en-retiro-acore-sobre-las-conversaciones-con-l-109885164.html

[2] Ver entrevista reciente en: http://www.semana.com/nacion/esto-empezo-mal-militares-retirados-sobre-dialogos/184179-3.aspx

[3] Clausewitz, Karl von.  De la Guerra.  Editorial Labor, Barcelona, 1984. Pg. 65

[4] Idem cita 3, pg. 58

[5] http://www.pensamientocolombia.org/AllUploads/CartaPronunciamiento.pdf

Jaime Jimenez especial para La pluma, Septiembre 9 de 2012

*Jaime Jiménez : Historiador y Abogado. Colaborador de La Pluma

Articulos de Jaime Jiménez publicados por La Pluma :

Comentarios al artículo « La unidad de la izquierda » del Señor Santiago Peña ( SantiagoPeye)

Memoria selectiva : sembrar cizaña para dividir

Comentarios al artículo del antropólogo Efrain Jaramillo "El cauca y el resarcimiento de la memoria"

Los claroscuros de Gustavo Petro

Palabras clave:conflicto colombiano  terrorismo de estado  FARC  Juan Manuel Santos  acuerdo  diálogo de paz  La Habana  Cuba  Jaime Jimenez  Fuerzas armadas  FFMM  

Actualizado ( Lunes, 10 de Septiembre de 2012 15:34 )  

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