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Entrevista a Clara Valverde sobre De la necropolítica neoliberal a la empatía radical

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A la manera de Joseph Rotblat  Primero seres humanos comprometidos y solidarios; después, mujeres y hombres de ciencia[1]"La ‘necropolítica’ es la política basada en la idea de que para el poder unas vidas tienen valor y otras no".

Escritora especializada en biopolítica, activista en el 15M y en otros muchos movimientos sociales, Clara Valverde Gefaell (Barcelona, 1956) fue profesora de enfermería durante décadas. Coordina actualmente el Equipo Aquo de formación on-line y off-line. Entre sus publicaciones más recientes, cabe citar: Desenterrar las palabras. Transmisión generacional del trauma de la violencia política del siglo XX en el Estado español, publicado por Icaria, como el libro en el que centramos esta conversación

Clara Valverde Gefaell

SLA: Felicidades por tu nuevo libro editado en Icaria, en la colección ¡Más Madera! Seis capítulos, dos preguntas por capítulo, no te robo más tiempo. Antes de ello déjame preguntarte por sus proximidades y alrededores. ¿Qué es eso de la necropolítica neoliberal? Santiago López Petit, el autor del prólogo, señala que esa política neoliberal consiste en una necropolítica “cuyo objetivo declarado es acabar con los excluidos”. ¿Es eso? ¿Qué debemos entender por excluidos?

CV: La “necropolítica” es un concepto que desarrolló el filósofo camerunés, Achille Mbembe. Es la política basada en la idea de que para el poder unas vidas tienen valor y otras no. No es tanto matar a los que no sirven al poder sino dejarles morir, crear políticas en las que se van muriendo. Los excluidos son los que no son rentables para el poder ni para implementar sus políticas. Son los que no producen ni consumen, los que de alguna manera, sin querer y sin saberlo en la mayoría de los casos, solo existiendo, ponen en evidencia la crueldad del neoliberalismo y sus desigualdades.

SLA: La empatía radical, a la que haces referencia en el título también, ¿en qué consiste?, ¿cómo la describirías?

CV: Empatía es ponerse en el lugar del Otro, del que sufre. Es intentar imaginarse lo que vive, y mostrar al Otro que su sufrimiento y su situación nos importa. La empatía radical es una idea que he ido desarrollando que es no solo imaginarse e interesarse por el sufrimiento del Otro, sino también darse cuenta de que el Otro no es tan diferente de nosotros. En esta sociedad neoliberal muchísima gente que ahora no está en apuros, podrían fácilmente estarlo. Si uno enferma, pierde el trabajo, etc, las políticas neoliberales le descartarán como si fuera basura.

Por ejemplo, por muchos años que uno haya cotizado, si uno enferma y no puede seguir trabajando, lo más posible es que, en Catalunya, el ICAMS (Institut Català d’Avalucións Médiques) no le den la baja o se la den y luego le den el alta aunque no esté lo suficientemente bien para trabajar. El ICAMS tiene cuotas y no les importa tu vida o tu salud. Puedes pasar de alguien con trabajo, techo y comida, a ser alguien que está enfermo y sin ingresos, con todo lo que eso supone.

La empatía radical es tomar conciencia de que uno es también el que duerme en el cajero, el que va a comer a Caritas. Y si uno ya tiene más capacidades radicales, puede imaginarse, este invierno, que también es un niño palestino sin casa. Las personas que no están en apuros, los “incluidos”, la mayoría están, en esta sociedad, a poca distancia de ser excluidos y no se dan cuenta.

SLA: El subtítulo de tu libro: “Violencia discreta, cuerpos excluidos y repolitización”. ¿Violencia discreta?

CV: Sí, la gran parte de la violencia del neoliberalismo es discreta, o sea que la gente no la ve. Eso es lo peligroso. Si a alguien le pega un tiro la policía, eso es más fácil de ver que otros tipos de violencia. Mucha de la violencia ahora es discreta: la tolerancia, la exclusión, el paternalismo, etc.

SLA: Me centro en la introducción. ¿Los movimiento sociales han excluido a los excluidos como pareces apuntar en este apartado?

CV: Sí, lo han hecho sin querer, creo yo. Por ignorancia. Por no cuestionar el neoliberalismo a fondo. La manera de funcionar de los movimientos sociales, las reuniones, eventos y encuentros, la mayoría no se llevan a cabo en sitios ni de formas en las que la gente más vulnerable, con cuerpos y energías diferentes, puedan participar.

Para mucha gente es muy difícil estar sentado 2 horas. Y ya no digamos subir escaleras, desplazarse de su casa, etc. Si hay suerte, a veces hay una rampa para las sillas de ruedas. Pero eso es solo útil para las personas con un particular tipo de discapacidad funcional. Un grupo pequeño. Y en el activismo por internet no se tiene en cuenta de que mucha gente no tienen dinero para pagarse internet, o no tienen la energía para implicarse por internet, o no tienen a alguien que les ayude a aprender cómo hacerlo.

SLA: Un paso también de este apartado: No es cuestión de volver al Estado de bienestar, afirmas, “que tan fácilmente ha sido saboteado y ha tomado tintes de caridad”. Tampoco crees, prosigues, “que “tomar el poder” a través de la política electoral, a la larga, sea la manera de reducir el sufrimiento”. ¿De qué se trata entonces?

CV: Como tú sabes bien, Salvador, yo no soy una persona de ¡programa, programa, programa! Creo que es necesario que los “aún incluidos” se impliquen en los espacios y realidad de los excluidos. Esos espacios son los que amenazan e inquietan al poder. Los procesos son el producto. Una idea que suena un poco anarquista, ¿no? Mira la Acampada ICAM. Es un tema que afecta a miles de personas y, potencialmente, a casi todos los catalanes el día que enfermen. Y ¿cuánta gente han ido, por lo menos una hora a manifestarse ahí? Pues muy poca.

Sobre la política electoral…no digo que no es buena idea tener colegas en el Parlament o en el Congreso. Pero es mínimo lo que pueden hacer. Los cambios vienen de fuera de los procesos electorales, de los espacios intersticiales, de los que no tienen privilegios. El cambio, como dijo Martin Luther King, vendrá de los “creativamente malajustados”.

SLA: Del primer capítulo. ¿Fin de contrato dices? ¿Qué contrato ha finalizado?

CV: El contrato del estado del bienestar, en el que damos nuestro dinero a través de los impuestos a los gobernantes y ellos organizan y administran la sanidad, la educación, las infraestructuras, etc. Ya no funciona porque, aún si se hiciera bien, no hay participación de la ciudadanía en la toma de decisiones de cómo repartir ese dinero.

Pero es que encima los administradores demasiado fácilmente utilizan ese dinero para promocionar negocios privados, a través de subcontrataciones y externalizaciones. Y también es fácil de que roben ese dinero público, como ya hemos visto. Por ejemplo, la sanidad pública se ha convertido en una gran fuente de robo y enriquecimiento para la sanidad privada.

Esto hay que cambiarlo a corto plazo, empezando por pasos fáciles como los presupuestos participativos, y con leyes severas que protejan lo público. Aun en Canadá, donde las leyes para proteger lo público son muy severas, la ciudadanía está siempre alerta y al tanto de que los negocios privados no se infiltren en lo público. Pero a largo plazo lo público tiene que devenir lo común: el dinero público tiene que estar administrado totalmente por la ciudadanía.

SLA: La necropolítica es una política en la cual la vida es objeto de "cálculos". ¿La vida de quienes? ¿De qué cálculo es objeto esa vida?

CV: Todas las vidas, para el neoliberalismo, son objeto de cálculo de los poderosos. Los que son rentables y los que consumen, esos tienen derecho a vivir bajo el neoliberalismo si siguen ciertas leyes y tienen ciertas actitudes favorables a los poderosos. O por lo menos que no cuestionen el capitalismo neoliberal y sus políticas mortíferas. Los que no, se les deja morir como a los dependientes, gran parte de los cuales mueren antes de recibir las ayudas que se les ha concedido.

La señora Christine Lagarde, la presidenta del Fondo Monetario Internacional, ha avisado a los gobiernos de que tengan cuidado, que la gente a lo mejor vive “demasiado tiempo”, que la esperanza de vida en los países más ricos ha aumentado. ¡Y eso está creando "problemas" para el FMI! En vez de alegrarse de que la esperanza de vida, en algunos países ha aumentado, el FMI no está contento de que vivamos más años.

SLA: Estamos ahora en el segundo capítulo. ¿Cómo se excluye a los excluidos? ¿Cuántas personas están excluidas en España?

CV: A muchas personas se les excluye no dándoles las ayudas económicas a las cuales tienen derecho y necesidad, como en el caso de los dependientes, de los enfermos crónicos, etc. Se excluye al no dar acceso a la sanidad. Se excluye de la universidad a mucha gente por no tener una situación económica buena. Pero también se excluye de formas más "discretas": los enfermos mentales y sus familiares se tienen que callar sobre lo que viven si no quieren ser discriminados.

¿Cuántas personas están excluidas? Pues creo que muchas más de las que imaginamos.

Muchos inmigrantes están excluidos, los enfermos crónicos, los enfermos mentales, los ancianos, sobre todo si tienen ingresos limitados, los que no tiene trabajo, los que tienen trabajos precarios, los transexuales, los sin techo, los con techo pero sin hogar, los que no pueden o quieren vivir en estilos de vida convencionales…. Si empezamos a contar, creo que son muchos.

SLA: Del tercero: ¿violencia de la tolerancia? ¿No es una afirmación contradictoria? Recuerda la tolerancia represiva de Marcuse por otra parte.

CV: Sí, la tolerancia es represiva y violenta. Aunque nos hayan dicho lo contrario, menos Marcuse y otros autores como Wendy Brown.

Si yo "tolero" a alguien, es que tengo poder sobre esa persona. La aguanto. Le veo como menos. Se dice que hay que tolerar las diferencias. No. Hay que analizarlas, hablarlas, ver a quién sirven, quién decide eso de la diferencia, mirar bien a qué se deben. Con el concepto de la tolerancia se enseña a los niños a aguantar, a ser "amables" y caritativos con los "inferiores", con lo excluidos. Es muy violento y mantiene un gran control sobre los excluidos.

SLA: El lenguaje, afirmas, es la clave para mantener el capitalismo neoliberal y su violencia. ¿Por qué?

CV: Si la gente se cree lo que dicen los políticos, los poderes financieros, la prensa "reverencial" y los tertulianos, entonces no se cuestiona el neoliberalismo y se participa en apoyar su necropolíticas. Si nos creemos frases como: "todos tenemos que poner de nuestra parte", "son solo unos años", "hemos salido de la crisis", "no podemos acoger a todos los refugiados", las injusticias seguirán. En cambio, cuando dejamos de creer el lenguaje neoliberal, entonces es cuando empezamos a organizarnos y nombramos, ponemos en palabras la exclusión, el sufrimiento y las desigualdades.

SLA: Del cuarto capítulo. ¿Qué tienes en contra de los expertos? ¿No son los que más saben y más pueden ayudarnos si es el caso?

CV: Se supone que son los que tienen que ayudarnos. Pero muchos son, desgraciadamente, los que ayudan a gobernar, a implementar las ideas y políticas neoliberales. Es lo que muchos autores llaman "gobernar a través de terceros".

La mayoría lo hacen sin darse cuenta. Está en su formación, formación que tiene un enfoque ideológico que sirve al neoliberalismo. Desde microgestos como un médico que dice a un paciente que lo que siente "no es para tanto", a gestos más obvios como no atender a la persona porque no se le cree, no se cree que sus síntomas son "de verdad". A tanta gente en esta sociedad los expertos ¡etiquetan, juzgan, sobremedican, no les escuchan ni dan importancia a su sufrimiento!

Y hay programas perversos de muchas administraciones para hacer que los expertos trabajen, no para el bien del usuario/paciente, sino para los objetivos de la administración, programas como la Direcció Per Objectius en Atención Primaria en Catalunya. O la Medicina "Lean"… Premian o castigan económicamente a los profesionales si cumplen o no cumplen los objetivos de la administración.

SLA: Te cito: "En el sistema sanitario del Estado español aún hay normas no escritas sobre cómo debería comportarse el paciente". ¿Y qué normas son esas?, ¿qué las ha sugerido o abonado?, ¿qué función cumplen?

CV: Son culturales. Son el producto de tantas décadas de autoritarismo y de catolicismo.

Una de las normas de las cuales hablo en el libro es el concepto del "buen paciente" y del "mal paciente". No está escrito…aunque a veces sí está escrito en el historial médico…yo he visto escrito en un historial hospitalario: "Qué buen paciente: ¡no da trabajo!" y en Atención Primaria: "Diagnóstico: hiperfrecuentadora", en femenino, claro.

Pero todos, pacientes y profesionales sanitarios, saben lo que quiere decir, y esa norma no escrita define comportamientos, tratamientos, etc. Estas normas sirven para mantener el poder y las jerarquías, y son más dañinas que reglamentos escritos porque no se pueden cuestionar tan fácilmente. Son discretas.

SLA: No te veo muy partidaria del pensamiento positivo. ¿Y qué tienes en contra? ¿No es mejor ser positivo que ser un negacionista de todo?

CV: Si alguien se siente positivo sobre algo, no le diría que dejara de sentirse así. Tampoco si se siente pesimista. Lo que siente la gente, hay que respetar.

El concepto de "el pensamiento positivo" se está utilizando para controlar pensamientos disidentes, mal humor, cuestionamiento crítico, etc., por los expertos, por los medios de comunicación, y se ha infiltrado muy profundamente en la sociedad.

La gente piensa que es mejor sentirse contento que sentirse descontento. Eso es muy infantil. Lo que es mejor es sentirse libre de expresar y vivir lo que uno siente realmente. Que no le juzguen a uno ni le censuren ni le presionen por lo que siente. Cada sentimiento tiene su tiempo.

Es muy malo para la salud el estar enfadado o triste e intentar cambiar ese sentimiento por otro.

Hay empresas y sitios de trabajo en los que durante el día o la semana, se hacen pausas para que los trabajadores mediten y tengan pensamientos positivos. Eso es el ¡Gran Hermano! Tienes un trabajo aburrido que no sirve para nada, vives en una sociedad injusta llena de desigualdades, pero sonríe, ¡por favor!

SLA: Del quinto capítulo: ¿muertos en vida? ¿Quiénes son esos muertos en vida? ¿Los enfermos de síndromes de sensibilización central (SSC)? ¿Por qué se les excluye?

CV: Los síndromes de sensibilización central (SSC) son varias enfermedades como la Encefalomielitis Miálgica (conocida coloquialmente como "Síndrome de Fatiga Crónica"), una enfermedad inmunológica en la que la persona no tiene defensas. También están las sensibilidades químicas múltiples, en la que el organismo de la persona ya no tolera ningún producto químico y por eso viven encerrados en sus casa en las cuales, si ninguna ayuda económica ni logística de nadie, han hecho Control Ambiental. Y también están la fibromialgia y la Sensibilidad Electromagnética.

La gran parte de los enfermos de los síndromes de SSC, enfermedades que tiene el 3,5% de la población, viven entre la cama y el sofá. Y los pocos que pueden trabajar viven de cama al trabajo a la cama. Es como estar muerto en vida. La mayoría enferman entre los 20 y los 30 años, y cómo no se les atiende en la sanidad pública española ni catalana, pues se pasan la vida echados y encerrados.

Se les excluye porque son enfermedades que no son rentables y porque la mayoría de los enfermos son mujeres. A las mujeres enfermas no se les toma en serio, sea cual sea su enfermedad. El patriarcado sigue muy fuerte en el neoliberalismo. También hay muchos niños enfermos de SSC, pero claro, los padres están desbordados cuidando de ellos 24 horas al día, que no están para salir a la calle a protestar.

También, por no ser atendidas por la sanidad pública, la gente con SSC tienen una esperanza de vida de 25 años menos que la población general. Mueren de las complicaciones infecciosas y cardiovasculares, y de los cánceres causados por los SSC. Y muchos se suicidan. No es para menos.

SLA: Abres este apartado con una cita de Harvey: "La particularidad del cuerpo no puede ser comprendida independientemente de los procesos socioecológicos". ¿Y esto qué significa? ¿Nos regalas un comentario?

CV: Lo que ocurre a nuestra salud tiene que ver, sobre todo con los determinantes sociales, la situación económica, el género, el medioambiente, etc. Digamos que la salud tiene más que ver con el código postal que con el código genético. Por ejemplo, las personas con SSC que se pueden pagar atención médica privada, tienen mejor calidad de vida que las que no pueden, dado que la sanidad pública no se ocupa de estas enfermedades de forma seria.

Y el medio ambiente es un factor clave en el desarrollo y la perpetuación de estas enfermedades, medio ambiente que es muy tóxico y más con el aumento de la temperatura ambiental que aumenta la potencia de los tóxicos.

SLA: Tus palabras de cierre de este apartado: "Las administraciones sanitarias "entienden y comprenden" que lo único rentable y acorde con las políticas neoliberales es dejar morir a los enfermos de SSC". ¿No exageras? ¿No analizas y críticas desde un punto de vista muy personal, muy subjetivo?

CV: Si yo no tuviera SSC, también escribiría sobre esta situación tan escandalosa.

Yo he dedicado mi vida al tema de la biopolítica. En los años 70 trabajaba en temas de salud de mujeres, sobre el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. En 1983 empecé a trabajar con el VIH/SIDA, en educación, activismo y servicios. Escribí libros, hice formación de profesionales, hice acompañamiento en los procesos de muerte y organicé atención sanitaria. Fui una activista por los derechos de las personas con VIH y no tengo VIH. Pero en cambio, con los SSC, la gente que no tienen estas enfermedades no se interesa. ¿Por qué?

En los 90 trabajé también por los derechos de los drogodependientes y mi única adicción es la escritura… Y recientemente he estado interesada e implicada con Entrevoces, la red de personas que escuchan voces. Yo no tengo alucinaciones auditivas pero apoyo la lucha de estos "escuchadores" por no ser estigmatizados.

Pero seamos realistas…las personas sanas no parecen interesarse por el 3,5% de la población que tiene SSC, por los que vivimos una vida cama-sofá-cama. O sea que si no lo hacemos los que estamos enfermos, ¿quién lo va a hacer?

Yo no debería tener que estar utilizando mi poca energía para, desde mi cama "analizar y criticar" la situación extrema que vivimos los enfermos de SSC (en Catalunya, hace dos años, nos quitaron el acceso a nuestro médico y ahora nos quitan las pensiones… situaciones para criticar, ¿no?). Ese pequeño rato que tengo cada día de energía mental, aunque no física, ¡me sentaría mejor si lo utilizara para leer poesía!

En Canadá, donde viví gran parte de mi vida, cuando un autor escribe teoría sobre algo que le afecta personalmente, se dice que es "un valor añadido".

Aquí en esta cultura, aún en la izquierda, no se da voz a las personas ni se les escucha. Y las personas no toman su voz. Tienen miedo de ser vistas como "subjetivas". Sí, ¡todo ser humano es subjetivo, claro! Somos sujetos subjetivos, afortunadamente.

Cuando yo trabajaba como profesora de enfermería, podía hablar sobre los enfermos crónicos. Pero desde que me puse demasiado enferma para seguir dando clases, cualquier cosa que digo sobre el mismo tema recibe la reacción: "¡No, tú no, que ahora no eres profesional. Ahora eres enferma"! De verdad, tengo correos de excolegas míos diciendo eso.

SLA: Del sexto. ¿Qué entiendes por repolitizar? ¿Ya hemos estado politizados?

CV: Sí, muchos hemos estado politizados. Pero tenemos que cambiar y cuestionar cómo hemos llevado a cabo nuestra actividad política. Repolitizarnos.

SLA: La desobediencia de los pequeños grupos, afirmas, "que en los momentos menos esperados se juntan", abre nuevas posibilidades. ¿Qué posibilidades son esas?

CV: La PAH es un buen ejemplo. Los zapatistas también. Las acciones e iniciativas post-15M son otros ejemplos. 15MpaRato. Y tantas. Cada acción crea un ejemplo, una inspiración para despertar a más personas. Y si más gente se despierta…por lo menos ¡no estaremos dormidos! Y quién sabe qué podremos hacer con más gente despierta…

SLA: Este libro, afirmas en el epílogo, "está escrito entre la soledad de mi ático y la sensación de ser parte de un cuerpo común". ¿Qué cuerpo común es ese al que haces referencia?

CV: Estoy en mi cama en mi ático. Pero siento que soy parte de una "communitas" con otra gente que está en una situación similar. Tengo mucho sufrimiento físico por mi sistema inmune estropeado: vivo con un trancazo permanente, como el peor día de la peor gripe que hayas tenido, así todos los días. Así son mis días "buenos".

Pero por internet, Whatsapp y otras formas de comunicación, sé que soy parte de millones que también viven este sufrimiento.

Un ejemplo: a nivel internacional tenemos grupos de trabajo sobre la Encefalomielitis Miálgica y elaboramos documentos de denuncia para, por ejemplo, Human Rights Watch. Y estamos en contacto todos los días.

SLA: Este libro, afirmas también, está escrito recordando unas palabras de Pauline Feil. ¿Qué palabras son esas? ¿Quién fue Pauline Feil?

CV: Pauline Feil era mi bisabuela vienesa. Era judía. Cuando el nazismo comenzaba a amenazar a los judíos en Austria, el hijo de Pauline, mi abuelo Wilhelm que vivía en Madrid, le llamaba por teléfono y le pedía que se viniera a España. Pero ella decía que era ya muy vieja y, además, ella como tantos judíos entonces, no se imaginaba hasta donde iba a llegar la barbarie del nazismo. Pauline decía, por teléfono y en sus cartas (de las cuales tengo copias): "¿Qué más nos van a hacer? Esto no va a ir a peor". Pauline con su hija Mina y otros primos y parientes acabaron asesinados en campos de concentración. Para mí la frase "Esto no va a ir a peor" es algo que, aunque soy muy optimista, tengo muy presente.

SLA: Finalizas con unos versos de Mahmoud Darwish. ¿Qué significa para ti la poesía de este autor palestino?

CV: El filósofo Lyotard decía que el sufrimiento no se puede poner en palabras. De la misma manera, a veces pienso que intentar poner en palabras lo más bello, lo más querido, no es posible. ¡O no soy tan hábil!

Yo no entiendo árabe pero escuchar a Darwish recitar sus poemas en árabe es muy emocionante. Porque la poesía, o por lo menos la buena poesía debería ser, música. Escuchar a Darwish recitar su poema "Sobre esta tierra", es un gran placer. Y luego leer sus poemas y su prosa (en traducción, claro), que es muy poética, llega al corazón directamente. Es un "ajá, sí, entiendo" poético: "Sobre esta tierra hay algo que merece vivir: la indecisión de abril, el olor del pan al alba…"

Aunque Darwish era un gran activista por los derechos de su tierra, Palestina, creo que su patria era la poesía. A veces decía, y fue criticado por decirlo, que el exilio y la ocupación eran malos para las personas pero buenos para la literatura.

Al ser exiliado interno y externo, el tema del "lugar" está muy presente en la poesía de Darwish. Y entiendo muy bien cuando dice que "al no encontrar mi lugar en la tierra, intenté encontrarlo en la historia".

Es lo que yo intento hacer con libros como este que acabo de publicar. Ver lo que está ocurriendo, ver la historia de la que somos parte ahora. Intentar analizarla y explicarla, y gritar que hay grandes injusticias.

Pero Darwish daría para muchas otras conversaciones contigo, Salvador, que también eres un apasionado de la poesía.    

SLA: ¿Finalizamos la conversación con los versos de Darwish? ¿Te parece?

CV: ¡Claro!

SLA: “Tú que te liberas con las metáforas, piensa en los otros (los que han perdido el derecho a la palabra).”

De la necropolítica neoliberal a la empatía radical
Violencia discreta, cuerpos excluidos y repolitización
Clara Valverde Gefaell

Más Madera, 122

Globalización
Política
Trabajo y exclusión social
ISBN: 9788498886825
Año Publicación: 2015
páginas: 144
PVP: 13 €

Imagen de  Desenterrar las palabras. Transmisión generacional  del trauma de la violencia política del s.XX en el Estado español


Desenterrar las palabras. Transmisión generacional

del trauma de la violencia política del s.XX en el Estado español
Clara Valverde Gefaell


Más Madera, 107
Análisis contemporáneo
Historia
Política
ISBN: 9788498885767
Año Publicación: 2014
páginas: 144
PVP: 13 €


PDF Desenterrar las palabras. Índice, prólogo e introducci

 

Salvador López Arnal* para La Pluma, 17 de enero de 2016

*Colaborador de La Pluma

 

Artículos de Salvador López Arnal publicados por La Pluma:

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¡Por un 1º de Mayo resistente y participativo! ¡Por un socialismo machadiano y einsteiniano!

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Actualizado ( Viernes, 22 de Enero de 2016 13:59 )  

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