Inicio Articulos Politica America Latina


Ecuador: Gobierno de empresarios

E-mail Imprimir PDF
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 

Ecuador: Nuevo partidismo político En plena campaña para las elecciones de febrero/2017, despiertan las candidaturas que creen que el Estado no es sino una gran empresa que debe saber administrarse. Quiénes más que los banqueros o empresarios para hacerlo, porque, como lo dicen, han generado empleo (sus trabajadores), saben hacer negocios (sus inversiones) y generar “riqueza” (sus ganancias).

El Estado debe dedicarse a lo suyo, en lugar de entrometerse en lo que “corresponde” a la empresa privada. Cuando interviene, hace una “competencia desleal”. Los servicios públicos (salud, educación, seguridad social) bien pueden ser “atendidos” por la empresa privada. El “excesivo” gasto gubernamental resta recursos al “adelanto” del país en manos privadas. Los impuestos (el de rentas a la cabeza) quitan dinero a los negocios. El trabajo sujeto a leyes laborales aumenta costos e impide la “competencia” de las empresas. Las regulaciones sobre el mercado atentan a la “libertad” para comprar o vender.

Esos conceptos no pertenecen al empresariado moderno, capaz de comprender la economía y la sociedad. Son viejos, no nuevos. Se los utilizó con exuberancia durante la campaña que llevó a la presidencia a León Febres Cordero (1984-1988). No todos lo recuerdan.


Leon Febres Cordero posecion

En el Congreso Nacional, el 10 de agosto de 1984, Osvaldo Hurtado entrega el mando presidencial a Febres-Cordero. Foto: Archivo / El Telégrafo

La figura de Febres Cordero, auspiciada por el Partido Social Cristiano y levantada con el entusiasmo de todas las cámaras de la producción, se tenía como la encarnación de los “valores” de la empresa privada. Durante la campaña se anunciaba que ya mismo llegarían al poder los sabios en economía, en hacer riqueza y dar trabajo. La gente de “éxito”. Febres Cordero se lanzó contra el Gobierno anterior (O. Hurtado) porque dejaba una herencia “estatista” y hasta “comunista”; porque quedaba un país en “ruinas”. De hecho, en respaldo de su candidatura se conformó el pomposo “Frente de reconstrucción nacional”.


Leon Febres Cordero

Febres-Cordero, Blasco Peñarrera (i) y Medardo Salazar, ministro de Defensa, en una ceremonia antes del ‘Taurazo’*. Foto: Archivo / El Telégrafo

Así es que los “hombres de empresa” llegaron al Gobierno y lo ejercitaron conforme sus valores y su estilo. Con el paso del tiempo, los serranos entraron en contradicción con los costeños y se desencantaron del Gobierno que tenían como paraíso, porque evidenciaron que el mundo de los negocios se había privilegiado para la Costa y específicamente para Guayaquil.

El testimonio documentado de todo eso lo dejó el expresidente Osvaldo Hurtado, cuando todavía no era el intelectual que hoy admiran las mismas derechas a las que él antes se refirió. Escribió dos textos sobre el febrescorderismo: “La dictadura civil” (1988); y “Política Democrática. Los últimos veinticinco años” (1990), en el que sintetiza la conducción económica de quienes ofrecieron “pan, techo y empleo”, los escandalosos casos de corrupción, la debacle institucional, el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de la población, la sistemática violación a la Constitución, las libertades y la democracia.

Pan techo empleo_ Febres Cordero

Pan techo y empleo. Fotografía del periódico El Comercio sobre el último día del año cuando se queman a los monigotes.

El “modelo empresarial” inaugurado por Febres Cordero, avanzó con los gobiernos posteriores y era hegemónico antes de 2007. Hoy vuelve a marcar los ideales de “cambio” de las candidaturas que, otra vez más, representan a los tradicionales banqueros y empresarios. 

Juan J. Paz y Miño Cepeda para La Pluma, Ecuador, 23 de enero de 2017

http://www.historiaypresente.com // http://juanpazymino.com

Editado por María Piedad Ossaba

Publicado por El Telégrafo

*Juan J. Paz y Miño Cepeda: Ecuatoriano. Doctor en Historia. Profesor de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Miembro de Número de la Academia Nacional de Historia. Ex vicepresidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC). Ex presidente de la Asociación de Historiadores Ecuatorianos (ADHIEC). Fue Secretario Ejecutivo del Comité Presidencial del Bicentenario, Cronista de la Ciudad de Quito y Director de Cultura del Consejo Provincial de Pichincha. Colaborador de La Pluma.net.

Artículos de Juan J. Paz y Miño Cepeda publicados por La Pluma

Nota de la editora:

Uno de los eslóganes más recordados de la vida política ecuatoriana es el del candidato presidencial León Febres-Cordero, del derechista PSC, en las elecciones de 1984, "Pan, techo y empleo", que el pueblo tradujo como “Jama, caleta y camello”. Traduciendo: “La jama, es decir, la comida que llega tarde o nunca; la caleta, o sea el cuchitril para amontonar a la familia; y el camello u ocupación por un salario cualquiera. […]

El 16 de enero de 1987 se produjo el denominado ´taurazo, que implicó la retención del entonces presidente de la República, León Febres Cordero, en la Base Aérea de Taura; hecho liderado por el General Frank Vargas Pazzos e involucró a 62 militares más. Willi Navarrete, representante del Comité Permanente por la Defensa de los DD. HH., y especializado en el caso Taura, describe algunos de los acontecimientos.




Palabras clave:Ecuador / Campaña elecciones 2017 / ideales de cambio / León Febres Cordero / Partido Social Cristiano / Frente de reconstrucción nacional / pan  techo y empleo / Osvaldo Hurtado / corrupción / deblaque institucional / violación Constitución / libertades / democracia / Juan J. Paz y Miño Cepeda  

Actualizado ( Miércoles, 01 de Febrero de 2017 15:27 )