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20 noviembre 2017 - 13:39
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El diario francés Le Monde y Venezuela: la « libertad de expresión» contra el «derecho a ser informado»

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El jefe de una red de «  prensastitución» expulsado de Venezuela

«Las autoridades venezolanas rechazaron al enviado especial de Le Monde, Paulo Paranagua, a su llegada al aeropuerto de Caracas, el miércoles 28 de junio en la noche», protesta el director del diario Jérôme Fenoglio en la página 5 de su edición del 30 de junio de 2017.

Paranagua«El objetivo de su desplazamiento era informar sobre la continuación de las manifestaciones de la oposición y la intensificación de la represión por el poder, que ya ha causado cerca de 80 muertos desde principios de abril. (…) Le Monde protesta contra esta obstrucción  caracterizada a la libertad de informar. »

¿Informar? ¿Dijo informar? Comience señor por ponerse de acuerdo con su empleado quien, en la misma entrega, algunas páginas más adelante, miente un poco más que usted añadiendo diez unidades a la masacre imputada al Presidente Nicolás Maduro: «La guardia nacional, la policía y los grupos paramilitares, llamados «colectivos», mataron a 90 personas e hirieron a otras 1.400. »

¿Y si nos sumergiéramos un ratito en la realidad? Paranagua ya fue atrapado con las manos en  el pote de excrementos el 21 de abril – «Dos manifestantes fueron asesinados a tiros el miércoles, durante la  «madre de todas las manifestaciones» – mientras engañaba a los lectores inventando completamente: «Un estudiante de 17 años, Carlos Moreno [fue] abaleado en la cabeza» cuando los opositores «eran atacados por motociclistas [los famosos «colectivos» serviles al poder] que tiraron y lanzaron gases lacrimógenos», al igual que «Paola Ramírez Gómez, en San Cristóbal, en circunstancias similares». Moreno, que salió a jugar futbol con algunos amigos y no a manifestar, en realidad fue asesinado  por  Jonathan Ramón Camacho, apodado «Jhonathan 38», policía municipal del municipio de Sucre (dirigido por un alcalde de la oposición) que, vestido de civil, se infiltró en el centro de los manifestantes y disparó sobre varias personas. En cuanto a Paola Ramírez Gómez, fue víctima de uno de los veintisiete disparos hechos por Iván Alexis Pernía Ávila, simpatizante de la oposición, contra un grupo de motociclistas desde el tercer piso de un edificio.

Unos puñados de delincuentes manipulados (y algunos de ellos pagados) pueden fácilmente provocar desastres irreparables. Desde hace ahora tres meses, cada manifestación es seguida de una fase insurreccional durante la cual los grupos de choque fascistoides siembran el caos, equipados de cascos y máscaras antigases, utilizan cócteles Molotov, explosivos, armas letales y morteros artesanales [1]. Las víctimas caen en todos los campos (seis policías y guardias nacionales fueron asesinados), e incluso a menudo no pertenecen a ningún campo: civiles asesinados porque intentan retirar o pasar una barricada, jóvenes quemados vivos (dos muertos y dos heridos en un estado muy grave en Caracas y Barquisimeto) porque los «opositores pacíficos» los confundieron con «chavistas». ¿Nadie habrá puesto a Paranagua al corriente?

Para Le Monde, «Henrique Capriles Radonski – excandidato a la Presidencia contra Hugo Chávez, luego contra Nicolas Maduro – hizo una campaña de centro izquierda, citando el ejemplo del ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva (20 y 21 de diciembre de 2015)». ¿Hasta dónde va ir Le Monde: al presentar Jean-Luc Mélenchon, como «hombre político francés  de centro derecha»? Lula siempre ha afirmado fuerte y claramente su total apoyo al «bolivariano» Maduro. Responsable del mantenimiento del orden frente a la violencia extrema de los comandos de la oposición, la Guardia nacional se convierte, en un titular publicado en  la primera página, el pasado 16 de junio: « La Guardia, brazo armado del régimen de Maduro.» El vocabulario jamás es neutro. ¿Leeríamos mañana, si los manifestantes impugnan en Francia la reforma por decreto del Código del trabajo: «Los CRS, brazo armado del régimen de Macron»? Sabiendo además  que nuestros «vándalos», si por casualidad los hubiera, son santos comparados a los esbirros políticos venezolanos… ¿Alguien alguna vez ha visto policías asesinados a bala entre las plazas de la República y de la Nación en París?

«Numerosos representantes y periodistas fueron atacados por las fuerzas de seguridad.» Se comprobó que, en ese clima, una serie de incidentes de este tipo tuvieron lugar. Condenables. Pero aún será preciso que el diario vespertino de los mercados no cargue la barca de un sólo lado [2]. Un grupo violento maltrató la periodista de Televen, cadena privada de oposición, Yasmín Velasco, mientras que se encontraba en Altamira para cubrir las manifestaciones contra el poder,… porque llevaba una camisa roja. La profesional de TeleSur Adriana Sivori, herida por un disparo en el hombro, está aún con vida gracias a su chaleco antibalas: el 5 de junio, en el sector de EL Paraíso (oeste de Caracas), claramente identificada por un muy visible  «Prensa»,  marcado en su casco y el chaleco en cuestión, fue el blanco, así como varios colegas, de francotiradores de la oposición emboscados en un edificio. El 8 de mayo, un equipo de la cadena Globovisión fue rociado de gasolina en  El Rosal (este de Caracas). Al día siguiente, después de varios días de insultos y amenazas en las redes sociales, Ricardo González, presentador del programa «Zurda Konducta» en la cadena pública Venezolana de Televisión, fue objeto de un atentado cuando se encontraba en su coche [3].  

« La fiscal  general de la República Luisa Ortega, partidaria del ex presidente Hugo Chávez (1999-2013) fue la primera figura del régimen que denunció [las] exacciones [de las fuerzas del orden], informa Paranagua. Criticó el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos. » Como tal, la información sobre la declaración de la  fiscal es justa. Pero merece interpretación. Desde hace poco en ruptura con el poder chavista llega hasta acusar de practicar «un terrorismo de Estado», Luisa Ortega ocupaba la misma función en 2014 cuando, en el marco de la operación «la Salida», destinada, a los márgenes de la ley, a derrocar al presidente Maduro, una primera ola de violencia, similar al actual caos, sacudió el país (43 muertos y más de 800 heridos). La oposición, la insultaba entonces por su «laxismo» con respecto a las fuerzas del orden y su «exceso de rigor» hacia los manifestantes.

Interrogada por el periodista de la BBC Daniel Pardo sobre la detención del alcalde de oposición de San Cristóbal, Daniel Ceballos, en ese entonces respondió así: «[El problema] No es llamar a hacer tal o cual cosa, sino llamar a salir a la calle. Es estar en la calle ejerciendo violencia, trancando las vías, incendiando barricadas, con objetos contundentes, armas y objetos incendiarios. Eso es alzarse en actitud hostil y esa es la conducta que está tipificada en nuestro ordenamiento jurídico (…) la violencia es de un grupo minoritario y en algunos municipios del país. Ahora se ha reducido a dos municipios del país. Ese grupo minoritario de verdad ha logrado trascender las fronteras del país y a nivel mediático impactar, especialmente por las redes sociales [4]».

En situación similar e igualmente sediciosa, dos respuestas diametralmente opuestas: una cuando se considera parte integrante del poder, la otra cuando, por razones muy misteriosas teniendo en cuenta la rapidez de la conversión, se ha sumado a la oposición. Sin embargo… Paranagua que, el 26 de octubre de 2016 – titulaba «Golpe de Estado chavista en Venezuela» – la clavaba en la picota – «los “populistas» (…) comenzaron a meter en cintura la justicia» – adora ahora a Luisa Ortega.

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Manifestación pacífica denunciado la Asamblea nacional constituyente

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Partidarios violentos de la dictadura apoyando la Asamblea nacional constituyente

Un paréntesis de paso. Desde el 20 de abril, y en el marco de una estrategia de la tensión, la base militar de La Carlota (Caracas) ha sufrido diez ataques extremadamente determinados, que incluyeron el uso de armas letales [5]. El 21 de junio, lo que se podía temer terminó por llegar. A pesar de la orden expresa dada a las fuerzas del orden de hacer un uso controlado de la fuerza – gases lacrimógenos, cañones de agua –, y mientras que dos soldados fueron heridos por explosivos, Arli Cleiwi Mñendez Terán, un sargento de la policía aérea, bajo presión, mató de un balazo de «arma no autorizada»  al joven David Vallenilla (22 años), que lo amenazaba (o no, la investigación lo determinará) directamente. Aunque el responsable se puso inmediatamente en manos de la justicia, el drama permitió un incremento de la feroz andanada de acusaciones contra los poderes públicos y, por supuesto, el Presidente Maduro.

En comparación, qué medida, qué ausencia de comentarios a su cargo y de acusación furibunda cuando Le Monde (23 de junio), con respecto a la muerte de Rémi Fraisse, fallecido a la edad de 21 años en el sitio de Sivens (Tarn), comenta sobriamente la investigación que se encamina por un sobreseimiento: «La operación se desarrolló en un clima «casi insurreccional», recuerda el fiscal, que evoca a gendarmes «acosados», en particular, por tiros de proyectiles, y respuestas incluyendo el uso de bombas lacrimógenas y lanzadores de balas de defensa. Una operación de mantenimiento del orden «extremadamente difícil», resume al fiscal Pierre-Yves Couilleau que, en 137 páginas de requisiciones, detalla las numerosas declaraciones de testigos y los informes redactados sobre la «tragedia». (…) En cuanto al gendarme J., la fiscalía  considera que no se le puede reprochar un «uso indebido» de la granada. A pesar de los numerosos testigos que han cuestionado la proporcionalidad de la acción de las fuerzas del orden, el fiscal considera que los militares actuaron de manera reglamentaria y justificada, haciendo frente a la violencia y no pudiendo defender de otra manera el terreno que se les había pedido mantener. »

Digamos para explicar la diferencia de trato que Fraisse no participaba en una «revolución de color», mientras que cualquier opositor, faccioso o asesino, al otro lado del Atlántico, hace parte  de la «Primavera venezolana».(Paranagua, 28 de abril)

«Desde el 6 de diciembre de 2015, cuando la oposición ganó las legislativas, el Presidente Nicolás Maduro se negó a reconocer su derrota, afirma el diputado [Julio] Borges [presidente de la Asamblea nacional].» No daríamos este consejo a todo el mundo, pero, antes de entregar sin retroceso a sus lectores cualquier basura con tal que venga de la oposición, Paranagua debería leer… ¡Le Monde! Incluso Marie Delcas, a pesar de formar parte de su red, informó el 8 de diciembre de 2015: «Inmediatamente después de la proclamación oficial del resultado, tarde en la noche, el Presidente Maduro apareció en la televisión para reconocer la victoria de sus adversarios y pedir a sus compatriotas aceptar «las reglas del juego y la democracia en paz y calma».»

Al anunciar desde el momento en que asumió su cargo  la aprobación de una ley de auto amnistía para todos los crímenes y delitos cometidos por facciones de la oposición desde el golpe de Estado contra Hugo Chávez (abril de 2002) y el objetivo  de «salir del poder» Maduro en seis meses, fue el primer presidente de la Asamblea nacional, Henry Ramos Allup, quien desencadenó el pulso entre legislativo y ejecutivo. Desde entonces, éste no ha cesado, amplificado por una desestabilización económica similar a la del Chile de los años 1970 – negada además por casi la totalidad de los medios. Lo que permite a Paranagua dar cifras tan absurdas como (20 de abril de 2017): «Una investigación de las tres mejores Universidades de Caracas (Central, católica y Simon-Bolívar) considera que la pobreza afecta a 82 % de los hogares».

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la pobreza, que pasó de 48.6% en 2002 a 32.1% en 2013, se ha incrementado después a un ritmo anual del 2 al 5% debido a la crisis económica y política [6].

Recién llegada a este lupanar mediático, Mélina Monferrat firma en la entrega datada  del 25 y 26 de junio de 2017 un «En Venezuela, el combate de San Cristóbal contra Nicolas Maduro». «Las manifestaciones del 22 de junio, escribe, tenían por objeto sostener a Luisa Ortega, la fiscal general amenazada de un proceso por «alevosía» (sic!) después  de haber criticado, en particular, este proyecto [de Asamblea nacional constitutiva convocada por el jefe del Estado], que ella juzga peligrosa para la democracia». Esta iniciativa hace efectivamente debate, incluso en el seno del  «chavismo» (dónde causa también interés y entusiasmo), y, al igual que el resto de la oposición, la fiscal general  puede, a título individual, oponerse. Recordaremos sin embargo a nuestros supuestos «colegas (y hermanas)» que, en julio de 2014, desde la prisión de Ramo Verde donde se encuentra prisionero por su responsabilidad en la convocatoria de « La salida » y las consecuencias (43 muertos) que resultaron, Leopoldo López rechazaba todo «diálogo» y, sostenía  que ella podría permitir la reconciliación del país, reclamaba… una Constituyente: «Es el mecanismo más conveniente para cambiar el esquema y a los dirigentes de los poderes públicos del Estado y, eventualmente, convocar elecciones para legitimar las funciones de los cargos electos populares [7]. » Recordaremos también que a su término, los trabajos de la ANC deberán ser aprobados por referéndum – lo que deja toda la oportunidad a la oposición, a falta de participar, de sancionarlo (si tiene la mayoría).

En su odio a la izquierda latinoamericana en general y venezolana en particular, Paranagua cae a menudo al nivel de los  « SAS *»  del fallecido Gérard de Villiers. Sin nunca sustentar su tesis de ningún hecho concreto, fechado, documentado, se puede afirmar (28 de abril): «El principal peligro  tanto para los manifestantes como para los habitantes de los barrios populares viene sin embargo de los colectivos, grupos paramilitares que se desplazan en moto y disparan contra la multitud o sencillamente a la cabeza para aterrorizar la población.» ¡Es cierto que si tiraran en el pecho, se aterrorizaría en menor grado a la población!

De buena escuela, o sabiendo lo que se espera de ella, Monferrat, después de su paso por San Cristóbal, cerca de la frontera colombiana, reanuda pues por su cuenta la manipulación habitual: «Los resistentes, como ellos mismos se denominan (…) cuentan también sus muertos. Setenta y cinco oficialmente (sic!) en todo el país (…) ». Como su jefe, ve «colectivos» por todas partes, pero en cambio nunca ha oído hablar de la presencia de los paramilitares colombianos. Tampoco de los «chopos», armas artesanales utilizadas por los esbirros de la oposición para proyectar bolas de vidrio o acero – que ella atribuye sin vacilación alguna a las fuerzas de seguridad.

«Lo que temen realmente  los opositores de Maduro, continúa, es terminar en las cárceles del Sebin, policía política que todo el mundo acusa – rumor no verificable pero extendido – de numerosas desapariciones». Que cada uno relea lentamente esta frase (y la complete): rumor «no verificable» (y en consecuencia no verificado) «pero generalizado» (y que contribuimos a difundir). Y que impregnará el cerebro de los lectores, al menos lo esperamos…

No hace mucho tiempo, el candidato al Eliseo Emmanuel Macron debía desmentir que era homosexual y que vivía en pareja  con el director de Radio France Mathieu Gallet, rumor que hizo sus primeras apariciones en Twitter antes de girar en bucle en las redes sociales. Hoy es Le Monde, azote del “fake news” que, utilizando métodos innobles, dignos de la «esfera facha*», difunde sus burdas falsificaciones con un objetivo partidario. Pobre Hubert Beuve-Méry* [8]…

Corresponsal del diario en  Bogotá, Marie Delcas, el 3 de diciembre de 2015, ya había hecho « casi tan bien »: «Según el diario español ABC y el Wall Street Journal [¡qué investigación digna de una periodista de investigación!], el Sr. [Diosdado] Cabello [entonces presidente de la Asamblea Nacional], estaría [¡estaría!] en el banquillo de la justicia usamericana por tráfico de drogas y blanqueo de dinero.» «El rumor le atribuye una inmensa fortuna», se podía leer algunas líneas antes.

Denunciando estos últimos días la expulsión de Paranagua, Jérôme Fenoglio precisa: «Marie Delcas, ya había sido objeto de una medida similar el 31 de agosto. » Digamos que esta medida tendrá al menos una ventaja: viviendo en Colombia, Delcas tendrá ahora más tiempo para ocuparse de las ejecuciones por los paramilitares de los campesinos y activistas de izquierda (más recientemente, de guerrilleros desmovilizados de las FARC) – 45 víctimas mortales desde el comienzo del año, más de 150 desde 2012 –, que sus lectores desconocen prácticamente.

Como es debido, se ofreció una fuerte visibilidad a la petición lanzada a principios de junio por un grupo de «intelectuales de izquierda», altermundialistas o ecologistas de América Latina, Europa y USA denunciando la «deriva» de Maduro. Este texto acusa: «El apoyo incondicional de ciertos activistas e intelectuales [al Gobierno venezolano] no sólo revela una ceguera ideológica sino que es perjudicial, pues contribuye lamentablemente a la consolidación de un régimen autoritario». No obstante, lamentó Paranagua, este panfleto «fue firmado por pocos franceses», signo de «la indiferencia de una izquierda atormentada por los viejos sueños de revolución por procuración». Es quizá también el signo que los progresistas son cada vez menos numerosos a ser manipulados por el diario de la tarde. ¿Éste no olvidó de informar a sus lectores que otro grupo de personalidades intelectuales, académicas y políticas de izquierda del mundo entero respondió al primer panfleto? ¿Agrupados en la Red de intelectuales, artistas y de movimientos sociales en defensa de la Humanidad, y bajo el título «Quién acusará a los acusadores? », los autores consideran que Venezuela es víctima de una «guerra de cuarta generación o de una guerra de baja intensidad» liderada por el imperialismo usamericano y que «ignorar [esta] dimensión lleva a desarrollar análisis superficiales». ¡Demasiado complicado para Paranagua!

Expulsar a Paranagua de Venezuela pisotea, no se le cuestionará, la «libertad de expresión». Pero seguramente no su contraparte: ¿el derecho del ciudadano «a ser informado»?

Sin lugar a dudas el «desviado especial» de Le Monde habría informado, como lo hacemos aquí, de la puesta en examen, el 30 de junio, al término de la investigación diligenciada como en todo Estado de derecho, de dos oficiales de la Policía nacional bolivariana (PNB), Wilfredo Casanova y Carla Sayago, por el asesinato del joven Luis José Alviarez Chacón (18 años), el 15 de mayo, en Palmira, municipio de Guásimo del Estado de Táchira.

Pero, según un método probado, también habría transformado en víctimas del poder – «durante la represión de las manifestaciones»…:

– Los tres guardias nacionales heridos por armas de fuego durante una confrontación en la «urbanización Miranda» del municipio de Sucre (Caracas), el 26 de junio.

– El sargento de la Guardia nacional Ronny Alberto Parra Araujo, asesinado  el 27 de junio en el sector EL Castaño de la ciudad de Maracay, mientras intentaba controlar una situación de violencia.

– Giovanny González (24 años), apuñalado y quemado vivo el 27 de junio por un grupo de fascistas «encapuchados», porque parecía un «chavista».

– La mujer atacada y maltratada en el Centro comercial Ciudad Tamanaco (Caracas) por un grupo de partidarios de la oposición que la habían confundido con Marlene de Andrade, presentadora de la cadena de televisión pública Tves y esposa de Winston Vallenilla, su presidente.

– José Bravo, conductor de camión, quemado a 95 % por un chorro de cóctel molotov mientras que intentaba evitar una barricada y escaparse al secuestro de su vehículo, y el motociclista que él mató accidentalmente – muerto carbonizado – retrocediendo precipitadamente (29 de junio)…

Habida cuenta de la escalada en curso, la lista no se detendrá desgraciadamente aquí.

Que Fenoglio, entonces, deje de lloriquear. La movilización altamente proclamada contra el ascenso del Frente nacional en Francia – tan útil, entre paréntesis, a la segunda vuelta de una elección – no es en ningún caso compatible con la complacencia en la consideración, no de la derecha cuando actúa democráticamente, sino de la extrema derecha y los fascistoides venezolanos.

Notas del autor

[1] Leer « « Au Venezuela, la fable des manifestations pacifiques », Mémoire des luttes, 15 juin 2017

[2] Presente durante veinte días, cámaras fotográficas a la mano, en el centro de las manifestaciones y confrontaciones a finales de mayo y principios de junio, el autor de este artículo, varias veces en contacto improvisado con las fuerzas del orden, no tuvo ningún problema y no constató ningún desbordamiento de este tipo. Lo que no impide obviamente que en otras circunstancias puedan existir. Digamos simplemente que no tienen absolutamente nada de sistemático.

3] Según el Sindicato nacional de los trabajadores de la prensa (SNTP), citado por Reporteros sin fronteras (RSF) el 27 de junio, de los 376 casos de agresiones dirigidos a periodistas entre el 31 de marzo y el 24 de junio de 2017, 170 fueron atribuidos a los agentes de las fuerzas del orden. Si nos referimos a estas cifras, se deducirá entonces (lo que no hace obviamente RSF!) que más de la mitad de las exacciones son imputables a miembros, simpatizantes  o manifestantes de la oposición.

[4] BBC Mundo, 7 de abril de 2014

[5]  Ver las fotos que acompañan el artículo « Au Venezuela, la fable des manifestations pacifiques » (Mémoire des luttes, op.cit.).

[6] « Panorama Social de América Latina 2015 », Santiago de Chile, 2016.

[7] El Universal, Caracas, 15 de julio de 2014.

[8] Gerente y director de Le Monde de su creación en diciembre de 1944 a diciembre de 1969, Hubert Beuve-Méry hizo un órgano de prensa de gran calidad, que se ha convertido a lo largo de los años en  el « diario de referencia».

* N de la T

SAS es una serie de novelas de espionaje (doscientas obras publicadas entre 1965 y octubre de 2013) escritas  por el autor de extrema derecha francés Gérard de Villiers, a veces calificadas de «novelas de estación » debido a su estilo ligero y su lectura rápida. La serie se titula así en referencia al título honorifico de Su Alteza Serenísima del héroe de la colección, Malko Linge.

El término fachosphère, forjado en 2008 por el periodista Daniel Schneidermann, designa el sector de extrema derecha en la tela (sitios, blogs y redes sociales)

Maurice Lemoine para La Pluma

Original: Le quoitidien français Le Monde et le Venezuela: « Liberté d’expression » contre « droit à être informé »

Traducido por María Piedad Ossaba para La pluma y Tlaxcala, 9 de julio de 2017

Artículos de Maurice Lemoine publicados en La Pluma



Palabras clave:Paulo A. Paranaguá | Jérôme Fenoglio | Mélina Monferrat | Le Monde | Falsimedia | Oposición de mierda | Golpes blandos | Ofensiva antichavista | Revolución bolivariana | Venezuela | Abya Yala | Maurice Lemoine  

Actualizado ( Jueves, 13 de Julio de 2017 13:25 )